aterrorizado por la verdad

Trump Ya Había Calificado al Testimonio del FBI Sobre Rusia como “Noticias Falsas” Antes de que Saliera

Hoy el director del FBI, James Comey, compareció ante el panel del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes que está investigando cómo el Gobierno de Rusia influyó en las elecciones presidenciales de 2016. El director de la NSA, Mike Rogers, también estuvo presente en la audiencia.

De esa manera tan típica que todos sabemos debemos esperar de él, el presidente Donald Trump dejó que sus sabios pensamientos fuesen conocidos por todos ANTES de que la audiencia comenzara, alertando al público estadounidense en su andanada de tweets de la madrugada.

“James Clapper y los otros afirman que no hay evidencia de que el Presidente coludió con Rusia. ¡Esta historia es NOTICIAS FALSAS” y todos lo saben!!!

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Utilizando su ya famosa y cansada defensa, Trump afirmó que toda la historia era “NOTICIAS FALSAS” antes de insistir en que no hay evidencia de connivencia entre su personal y Rusia. Hay un problema: él ni siquiera sabía lo que James Comey iba a decir.

El director del FBI no había dado aún su testimonio y si bien es un escándalo en sí mismo que el presidente de los Estados Unidos acuse a un alto funcionario de la ley de mentir bajo juramento, más escandaloso aún es que lo haga antes de que el hecho suceda y sin saber cómo realmente va a suceder.

Comey publicó infamemente acusaciones sin fundamento contra la candidata demócrata Hillary Clinton, pocas semanas antes de las elecciones, mientras ocultó pruebas serias de que Rusia estaba tratando de empujar a Trump hacia la Casa Blanca. Si de alguien pudiera esperarse un testimonio tibio para ayudar a Trump, es de Comey.

Los tweets de Trump indican que está aterrorizado. La evidencia de la interferencia rusa en las elecciones de 2016 debe ser condenatoria, e incluso a pesar de sus cuestionables decisiones en el pasado, debíamos confiar en que Comey dijese la verdad bajo juramento, como efectivamente lo hizo y dejó sentado de una vez por todas:

“No hay evidencias de las escuchas telefónicas de Obama. Si hay razones para seguir investigando las relaciones de Trump con Rusia”.

Trump debía ya saber que la verdad minaría sus últimos fragmentos de legitimidad, por lo que estaba tratando de desacreditar el testimonio de Comey antes de que Comey dijera una sóla palabra.

Tras calumniar a Comey, Trump también trató de afirmar que el escándalo de la piratería de Rusia es un complot demócrata para cubrir su “terrible campaña”.

“Los Demócratas inventaron y promovieron la historia con Rusia como una excusa por la terrible campaña que hicieron. ¡Gran ventaja en el Colegio Electoral & fueron derrotados!”

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Trump entonces intentó desviar la historia lejos del escándalo de Rusia acusando al FBI ya “todos los otros” de divulgar información clasificada a la prensa.

“La verdaera historia que el Congreso, el FBI y todos los demás deberían estar investigando es la filtración de información Clasificada. ¡Tienen que encontrar al culpable ya!”

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Trump está empezando a sonar como un disco rayado, especialmente cuando se trata del escándalo de piratería de Rusia y las fugas constantes de información que proceden de su séquito cercano. Resultaría cómico la forma infantil en que él intenta salvar su manchada reputación al llamar todas estas historias falsas, si no fuera por el hecho de que él es ahora el líder de nuestro país.

Si Trump quiere detener las filtraciones, debe intentar dirigir una administración que no confunda rutinaria y deliberadamente las historias. Los pobres, si no están tratando de desviar la atención de lo ineficiente que es Trump es como presidente o de fabricar mentiras atroces sobre su predecesor, están tratando de realizar conteo de daños cada vez que Trump aparece por Tweeter fuera de control, o haciendo que el bufón naranja se vea bien con pequeñas historias inventadas acerca de cómo logra atraer a las “más grandes multitudes de la historia”.

Trump y su administración están empezando a parecer realmente poco creativos, y francamente, bastante torpes. Quien escribe estas líneas comenzando a sentir mucha nostalgia por los días de Obama cuando el presidente y su administración tenían gracia, clase y decoro. ¡Es difícil creer que sólo han pasado dos meses!