Trump Acaba de Hacer Más Fácil Discriminar Contra la Comunidad LGBTQ

Hay un párrafo interesante en la Declaración de la Secretaría sobre la Igualdad de Oportunidades de Empleo del Departamento de Comercio del 2017, publicada ayer y firmada por el Secretario Wilbur Ross:

“El Departamento de Comercio no tolera comportamientos, acoso, discriminación o prejuicios basados en raza, color, religión, sexo, origen nacional, edad o discapacidad. También proporcionaremos ajustes razonables para los solicitantes y empleados con discapacidades.”

¿Se ha perdido algo? Cuando se yuxtapone con el mismo párrafo en la declaración de políticas del departamento del 2014 y 2016, la omisión se hace evidente:

“El Departamento de Comercio no tolera la discriminación basada en la raza, el color, la religión, el sexo (incluyendo el acoso sexual y la discriminación del embarazo), la orientación sexual, la identidad de género, el origen nacional, la edad (40 años de edad y más), la discapacidad (física o mental), incluyendo la provisión de acomodaciones razonables para los solicitantes calificados y empleados con discapacidades o información genética”.

Esa declaración de políticas fue redactada por la entonces Secretaria Penny Pritzker, quien tomó las riendas de la secretaría durante el segundo mandato del Presidente Obama. Durante su primer mandato, Gary Locke sirvió como Secretario, y su carta de políticas contenía un lenguaje casi idéntico.

El Departamento de Comercio de Trump insiste en que la omisión fue una supervisión, no un cambio de política, y el Secretario Ross ha orientado la nueva redacción que debe ser reinsertada en una nueva declaración que se publicará en breve.

Mientras tanto, un portavoz del Secretario Ross dijo a Buzzfeed News: “La política del Departamento de Comercio sigue siendo que no discriminamos en base al estatus de transgénero y orientación sexual. Los empleados del Departamento seguirán disfrutando del máximo alcance de las protecciones de todas las leyes de no discriminación”.

Sin embargo, la omisión es obvia, dada la retórica de esta administración que se remonta a la campaña, y su asociación con los extremistas de derecha.

No debería sorprender a nadie que la extrema derecha esté poblada de racistas, así como homófobos. Incluso aquellos en esa facción que insisten en que no tienen la costumbre de arrojar insultos teñidos de matices racistas y homofóbicos, como “cuck” y “faggy” (algo así como “pajarraco” y “marica” en inglés, ambas palabras bien despectivas).

La Casa Blanca ha tenido cuidado de no adoptar ese idioma, al menos abiertamente. Lo que puede sorprender a muchos estadounidenses, sin embargo, es que han adoptado descaradamente su visión del mundo.

Breitbart News se acredita con ayudar a propulsar a Donald Trump a la victoria en la primaria republicana mediante la movilización de su ejército incorporado de extrema derecha en las redes sociales.

Cuando Trump nombró a Stephen Bannon como jefe ejecutivo de su campaña para las elecciones generales y después como jefe estratega de la Casa Blanca, muchos se alarmaron de que este portador de la antorcha para los más recalcitrantes extremistas de derecha estuviera influyendo en la política.

Desde que Trump ganó la elección, los republicanos convencionales han tratado de distanciarse de los extremistas y minimizar cualquier influencia que puedan tener dentro de la actual administración. Jugar con la extrema derecha pudo haber sido una táctica eficaz para la campaña, pero no había manera de que Trump pudiera gobernar con ellos en mente, se nos aseguró.

Pero de la islamofobia que inspiró la prohibición de viajar, la xenofobia que inspira el muro fronterizo, el racismo del Departamento de Justicia de Jeff Sessions que inspiró la reinstitución de penas mínimas obligatorias para delitos menores de drogas, las iniciativas aprobadas por la extrema derecha parecen estarse abriendo camino en las políticas de la Administración.

Es difícil creer cualquier cosa que esta administración diga, del presidente hacia abajo. Pero es casi imposible creer que la eliminación de las protecciones de empleo por parte del Departamento de Trabajo a toda la comunidad LGBT, fue sólo una simple supervisión por parte de esta Casa Blanca.