trump se implica a si mismo

Trump Acaba de Auto Implicarse en la Investigación de la Colusión de Rusia con sus Propios Tweets

Donald Trump definitivamente se despertó hoy en el lado equivocado de la cama. El presidente desató un aluvión de tweets temprano en la mañana del sábado, que seguramente se convertirán en un boumerang que lo atormentará en grande.

En una petulante rabieta, el presidente Trump acusó abiertamente al presidente Obama de ordenar “escuchas telefónicas” en la Torre Trump antes de su victoria electoral, llamándolo “Maccartismo” en alusión a la cébre cacería de brujas del Senador McCarthy en el siglo pasado. En este tweet que reproducimos abajo publicó:

“¡Terrible! Acabo de descubrir que Obama mandó a “escuchar mis llamadas” en la Torre Trump justo antes de la victoria. No halló nada. Esto es Mc Cartismo”.

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Y continuó con otros tres tweets, que dicen:

“¿Es legal el que un Presidente saliente esté escuchando las llamadas de quien se está postulando para Presidente? Ya antes la corte dictaminó al respecto. Un nuevo GOLPE BAJO”

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“Puedo apostar a que un buen abogado puede construir un caso muy fuerte de las intereferencias telefónicas del Presidente Obama en Octubre, justo antes de las elecciones”

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“Qué tan bajo llegó el Presidente Obama para intervenir mis teléfonos durante el sagrado proceso de elecciones. Esto es Nixon/Watergate. Chico malo (o enfermo)”.

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Equiparar esto con el caso Watergarte de Nixon es especialmente irónico, dado que muchos medios de comunicación han estado comparando el desastre de Trump con los cargos imputados a Richard Nixon en el apogeo del escándalo de Watergate.

Lo que el pequeño e impulsivo Trump no se da cuenta es que estos tweets equivalen a una admisión equivalente de culpabilidad.

Trump no ha citado absolutamente ninguna evidencia para respaldar sus afirmaciones de que el presidente Obama ordenó la vigilancia de la Torre Trump, pero es bien sabido que los servicios de inteligencia de EE.UU. han estado monitoreando al personal de la campaña de Trump por un rato – así es cómo se descubrieron las llamadas secretas entre el ex Asesor de Seguridad Nacional Michael Flynn y el embajador ruso.

Los tweets de Trump confirman la existencia de una orden de FISA (la Oficina de Vigilancia a la Inteligencia Extranjera) para monitorear la Torre Trump, lo cual es su propia culpa, ya que en su bien conocida codicia, basó su sede de campaña en un edificio que le pertenece para poder pagarse a sí mismo con los fondos de campaña – tal como comentó Louise Mensch, ex miembro del Parlamento Británico que develó desde octubre los rumores de existencia de una orden de FISA.

Esos rumores fueron nuevamente abordados por “El Guardián” unas semanas más tarde, cuando se publicó el infame expediente conocido como “Lluvias Doradas“.

Sin embargo, si resulta que una interferencia telefónica fue puesta en marcha a través de una orden de FISA, entonces esto significa que un juez de los Estados Unidos encontró que había suficiente evidencia para aplicar esa medida

Trump se implicó literalmente a sí mismo en una investigación de la agencia de inteligencia sobre la relación entre su campaña y un gobierno extranjero, confirmando la existencia de la sospechada causa de la orden de FISA.

En otro giro irónico, luego de confirmar públicamente el hecho, Trump no ha hecho más que garantizar que nadie pueda ser acusado por filtrar la existencia de esa  orden de FISA.

Esto solo demuestra de forma ultrajante lo que Trump piensa del alcance de sus poderes, ya que los presidentes no pueden “ordenar” escuchas telefónicas. Sin embargo, las agencias de inteligencia sí pueden hacerlo, cuando para ello tienen muy buenas razones, como la sospecha de connivencia con una potencia extranjera hostil.

Ex altos funcionarios de inteligencia comentaron que era muy poco probable que Trump haya sido monitoreado simplemente para socavar su campaña electoral.

Parece impensable. Si por alguna remota casualidad ese fuera el caso, eso significa que un juez federal habría encontrado existencia de causa probable de que probablemente se estuviese cometiendo un delito, o que había intromisión de un agente de una potencia extranjera. No hay forma de que así porque sí te pongas a interferir teléfonos.

Cuando el ataque Anti-Obama de Trump concluyó, el presidente volvió a “twitear” sobre cosas intrescendentes de su vida, como sus índices de popularidad televisia, plenamente inconsciente de lo que acababa de hacer. El tweet de abajo dice: “Arnold Schwarzenegger no se está saliendo de El Aprendiz por voluntad propia, sino que lo corrieron por sus malos (patéticos) índices de popularidad. No fuí yo. Triste final para un gran show.”

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Es una pura poesía ver al aspirante a tirano hundirse a sí mismo, víctima de sus peores impulsos: el deseo de una pequeña venganza auto-saboteada por su propia ignorancia. Trump sí tenía razón absoluta acerca de una cosa – esto es Nixon y Watergate en una escala que ninguno de nosotros podría haber imaginado.

Ahora todo lo que queda por ver es lo que hará con esta información la pérfida galería de fraudes que se autodenomina Partido Republicano. O bien cumplirán su deber y exigirán que se examine la evidencia por la cual se otorgó a FISA la orden para las escuchas, o voltearán sus espaldas traicioneramente para proteger su control sobre el poder.