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Senadores Pretenden Impedir que Trump Destruya Evidencia de la Traición con Rusia

Por mucho que lo intente, el presidente Donald Trump no ha podido encubrir su colusión con el gobierno ruso y sus acciones para cambiar el curso de las elecciones presidenciales.

El director del FBI, James Comey, se reunió en secreto con miembros del Senado de ambos partidos para discutir la inminente investigación sobre Trump. Durante esta reunión, se establecieron protocolos para evitar que miembros del Equipo Trump intenten destruir documentos que podrían ser usados posteriormente como evidencia de la complicidad de la administración.

Mientras, el consejero de Trump, Steve Bannon, quien podría ser la reencarnación del propagandista nazi Joseph Goebbels, ha estado haciendo hasta lo imposible para desaparecer cualquier papel incriminatorio de la Casa Blanca y así proteger a la administración de ser enjuiciada posteriormente por conducta criminal. De cualquier manera, no le alcanzarán sus artimañas para salvar a Trump de una investigación oficial acerca de sus relaciones con Rusia.

Las actas de la reunión son desconocidas, ya que los miembros del Comité de Inteligencia del Senado no han divulgado lo tratado. Sin embargo, el sólo hecho de que la reunión tuviese lugar es un muy mal presagio para Trump.

Lo que es una mala noticia para el resto de la nación es que la primera instancia para ventilar el asunto haya sido una reunión secreta en vez de discutirlo en un foro público. Trump ha demostrado estar dispuesto a hacer todo lo posible para silenciar a sus críticos por la más pequeña de las razones – y mucho más sobre el muy serio dilema acerca de su concubinato con el dictador ruso Vladimir Putin.

El líder demócrata que forma parte del Comité de Inteligencia, el senador Mark Warner (D-VA) confirmó que el comité está persiguiendo activamente una agenda para impedir que Trump y su gente puedan destruir pruebas:

“El comité ha puesto en marcha un proceso para asegurarse de que la Casa Blanca no destruya los documentos que los legisladores necesitan para su investigación”.

Warner advirtió además que no desea que la integridad de la investigación se vea comprometida por peleas interinas entre ambos partidos: “Lo que estamos tratando de hacer … es no tener esto convertido en una campal batalla partidista que no sirve de nada a los propósitos públicos. Es extremadamente impoirtante que entendamos esto”.

Warner también comentó su exasperación con la forma en que los partidarios de Trump – y el Partido Republicano en su conjunto – están dispuestos a hacerse de la vista gorda ante la obvia participación del gobierno ruso confirmada por la NSA, el FBI y la CIA.

“No pueden obviar la indignante manipulación a que fuimos sometidos. Había cerca de 1,000 agentes rusos en Internet, haciendo todo lo posible por manipular nuestras noticias”.

La indignación pública ha estado creciendo a un ritmo febril desde que se anunció que el ex Asesor de Seguridad Nacional de Trump, Mike Flynn, renunció apuradamente cuando se descubrieron sus comunicaciones secretas con el gobierno ruso. Más tarde se supo que Trump sabía desde semanas atrás sobre la traición de Flynn, o sea, mucho antes de que este renunciase, y no levantó un dedo hasta que la información fue conocida por el público.

Como resultado, los miembros del Congreso han estado trabajando con intensidad febril para acelerar sus diversas investigaciones, que ahora son al menos tres, acerca de la posible influencia del gobierno ruso sobre los legisladores estadounidenses.

Trump ya recibió el primer campanazo, y más temprano que tarde, se verá obligado a rendir cuentas de su cobarde actuación. Un ex oficial de inteligencia de la NSA, John Schindler, advirtió amenazadoramente a miembros de la comunidad de inteligencia que estén preparados para que Trump “muera en la cárcel“.

Esa predicción ahora parece no estar ya tan lejos.