¿Sabes Por Qué las Mujeres no Reportan los Abusos Sexuales? Jim Carrey te lo Explica en su Nueva Pintura

El afamado actor y comediante Jim Carrey puede estar ocupado con su nueva serie de Showtime, Kidding (Bromeando), pero no ha abandonado la obra de arte mordazmente satírica por la que es conocido al publicarla frecuentemente en Twitter.

Carrey recién reveló su última obra maestra inspirada en las fascinantes audiencias de confirmación en el Comité Judicial del Senado sobre el candidato a la Corte Suprema Brett Kavanaugh.

En lugar de crear una interpretación de un Kavanaugh llorando, gimiendo o furioso o de ofrecer un retrato simpático de su acusadora, la Dra. Christine Blasey Ford, Carrey decidió retratar una de las otras erupciones emocionales que ocurrieron durante las audiencias, la del Senador Lindsey Graham (R-SC).

El retrato de Carrey refleja perfectamente el escándalo y la indignación desquiciada de Graham por el hecho de que este lamentable y privilegiado graduado de la escuela preparatoria tuviese que explicar las acusaciones de una víctima creíble de que la agredió sexualmente en la escuela secundaria y de que la vida de Kavanaugh estaba en ruinas, todo mientras Graham ignoró las décadas de tormento psicológico que las supuestas acciones del nominado le causaron a la Dra. Ford.

Carrey nos muestra la “cara horrible y odiosa” del Senador Graham como un excelente ejemplo de por qué muchas mujeres temen reportar incidentes de abuso sexual por temor a enfrentar el tipo de “enojo y desprecio absoluto” que el Senador Graham apuntó hacia la Dra. Christine Blasey Ford durante las audiencias.

Echale un vistazo y ve si estás de acuerdo con la evaluación de Carrey sobre el estallido de Graham como más “desgracia” que aquello sobre lo que Graham mismo está gritando.

Jim Carrey: “¿Alguna vez te preguntaste por qué las mujeres no denuncian el abuso sexual? No busques nada más que la horrible y odiosa cara de Lindsey Graham que no ofreció nada más que enojo y desprecio absoluto a la Dra. Christine Blasey Ford después de su valiente y creíble testimonio. Yél habla de “una desgracia”.

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