Reconocido Experto en Fascismo Acaba de Emitir Escalofriante Alerta Relacionada con Perdón a Arpaio

El viernes, el Presidente de los Estados Unidos sorprendió a la nación con un abrupto perdón a un prominente agente de la supremacía blanca estadounidense, el Comisario Joe Arpaio, del condado de Maricopa, en Arizona.

Arpaio tenía una condena pendiente por desacato, pero después de una semana de tentativas patéticamente insinceras de llamar a la “unidad” nacional, Trump decidió utilizar el perdón presidencial para complacer a su muy racista base de electores con la mejor “golosina” que les pudo ofertar.

Es por eso que el reconocido autor Charles Kaiser escribió un crudo análisis de las acciones del Presidente, llamándolas “el acto de apertura de una crisis constitucional“, explicando en términos inequívocos el desafío que ahora estamos enfrentando.

Al perdonar a un hombre condenado por desacato criminal por la violación directa de una orden federal, Trump ahora está mostrando su ansia de revocar el estado de derecho en América.

Nunca he visto a nadie que haya actuado más obviamente culpable que Donald Trump durante casi todos los días desde que se convirtió en presidente. Desde su “tete-a-tete” con James Comey, en el que le pidió al director del FBI que terminara su investigación de Michael Flynn, hasta su despido del mismo cuando no atendió esa advertencia, y más allá hasta su recién reportado telefonema al senador Thom Tillis de Carolina del Norte, para quejarse de un proyecto de ley que protegería la independencia del abogado especial Robert Mueller, el presidente se ha visto inmerso en uno tras otro flagrante intento de obstruir la justicia.

Kaiser revela la que él cree que es la verdadera razón por la que Trump perdonó a Arpaio – para mostrar a sus antiguos miembros del equipo de campaña bajo escrutinio del Fiscal Especial Mueller que está dispuesto a hacer lo mismo por ellos también, siempre y cuando guarden silencio sobre lo que en realidad sucedió entre la campaña de Trump y los agentes de la Federación Rusa:

Durante muchas semanas, en Washington han estado dando vueltas los rumores de que Mueller ya tiene asegurada la cooperación de Michael Flynn y Paul Manafort en su investigación del presidente. Y Trump sin duda es más vulnerable al testimonio de estos dos hombres que a cualquier otro actor en este temible drama. Por lo tanto, Trump se siente obligado a enviar este mensaje a través del perdón de Arpaio: el presidente está ansioso y dispuesto a hacer lo mismo por cualquiera que pueda ser presionado a testificar en su contra.

Enviar señales de advertencia, dice Kaiser, es algo muy típico de él.

Tengo un libro escrito sobre Francia bajo el fascismo, y lo que ahora estamos experimentando es exactamente lo que parece ser el fascismo incipiente.

La combinación de los incesantes atentados de Trump contra la prensa libre, su abierto aliento a los nazis -que es la única descripción honesta de su negativa inicial a condenarlos- y ahora un perdón sin siquiera pretender pasar por los canales normales del Departamento de Justicia, son todos actos de un hombre que está descaradamente desafiando su compromiso sagrado de mantener la Constitución de los Estados Unidos.

Kaiser termina con una advertencia ominosa al Partido Republicano, comparándolo con el francés Vichy, que permitió la toma de posesión de su nación por los nazis y el genocidio de los judíos franceses.

Al igual que los hombres y mujeres de la Francia de Vichy, que comenzaron su colaboración con los nazis hace setenta y siete años, de ahora en adelante, cada senador y miembro de la Cámara de cualquiera de los partidos que siga callando sobre los actos inconstitucionales de este presidente es directamente cómplice de los crímenes y los delitos menores de Donald Trump.

El Senador Lindsay Graham ya ha dicho que el despido del Fiscal General Jeff Sessions significaría el comienzo del final de la presidencia de Trump. Ha pasado mucho tiempo para que todos los colegas de Graham en ambas cámaras declaren que lo mismo sería cierto si el Presidente se atreve a repetir el horroroso abuso de su poder de perdón, que presenciamos anoche. De lo contrario, Estados Unidos está destinado a una era de violencia y oscuridad diferente a todo lo que hemos presenciado desde el final de la Guerra Civil, hace ciento cincuenta y dos años.

Todavía no se ha perdido todo, pero el intento de borrar el estado de derecho en los Estados Unidos y el autoritarismo mezquino del régimen de Trump, es una amenaza que no podemos permitirnos ignorar.