Quien se Siente Rey Sueña Ser Recibido por la Reina, Pero los Británicos le Tienen Malas Noticias a Trump

Uno de los beneficios de ser Presidente es que podrás disfrutar de la mejor hospitalidad que el mundo tiene para ofrecer. Las visitas estatales están llenas de pompa y colorido, especialmente cuando esas visitas estatales son a Gran Bretaña.

Durante las visitas estatales, los británicos le encuentran algo de utilidad a su familia real, entreteniendo a los líderes mundiales y a sus familias en el esplendor del palacio de Buckingham con suntuosos banquetes. Algunos líderes incluso han sido incluso invitados por la reina a una visita más personal, en su residencia privada en Balmoral, Escocia.

El presidente Donald Trump quería esto, y más. Él quería pasear en el famoso carro dorado de la Reina, con miles de británicos haciendo ondear las banderas de los dos países en su honor. El Presidente quería jugar al golf en la residencia de la Reina. Quería, nada más y nada menos, que sentirse como un rey: su Anaranjada y Repugnante Majestad.

Pero, para nuestro deleite colectivo, nada de esto sucederá.

Ayer se reveló que el plan para la visita de estado de Trump ha sido degradado dramáticamente, de una visita de estado a una “visita de trabajo“.

Esto significa que no recibirá ningún trato real. De hecho, ni siquiera se encontrará con la Reina.

La oferta de la Primer Ministra británica, Theresa May, de una visita de Estado poco después de la inauguración de Trump, se vio amenazada por grandes protestas en todo el país.

Cientos y miles de personas firmaron peticiones para suspender la visita de Trump, e incluso el alcalde de Londres, Sadiq Khan, dijo que “no está seguro de que sea apropiado que nuestro gobierno despliegue la alfombra roja” para el presidente de los Estados Unidos.

Sin embargo, lo más probable es que no haya sido el clamor público, sino la débil posición política de la Primer Ministra lo que causó el cambio de plan. Su posición no es ni fuerte ni estable, después de unas desastrosas elecciones generales que vieron como disminuía la mayoría conservadora.

Es probable que la visita haya sido degradada para limitar el daño político que la visita de Trump inevitablemente causará, ya que el presidente se sentirá obligado a hacer algunos de sus insensibles comentarios con respecto a los musulmanes, el terrorismo, las noticias falsas u otra serie de temas polémicos.

También existe la cuestión de una pequeña disputa comercial entre Gran Bretaña y los Estados Unidos, después de que Trump incrementó dramáticamente el arancel de importación de los productos de Bombardier. Esto amenaza a 4,000 puestos de trabajo en Belfast, cuya pérdida podría devastar a la comunidad local.

Afortunadamente, los británicos se han apegado al sentido común y no piensan complacer las fantasías de realeza de Trump, especialmente porque él no les ha hecho ningún favor hasta ahora. La Reina también probablemente estará muy contenta de que no tenga que fingir que le agrada el bufón naranja.

 

Alejandro García

Investigador del Instituto de Macrotendencias Políticas. Periodista. Blogger.