Pro-Trump Media Acaba de Lanzar una Nueva Defensa Desesperada Trump-Rusia

¿Qué tan devastadora es la bomba de este fin de semana en el New York Times que llevó a que Donald Trump, Jr. -a pesar de todas las mentiras y negaciones– admitiera que él, Jared Kushner y el entonces presidente de la campaña, Paul Manafort, se reunieron con una abogada del Kremlin para recibir información condenatoria sobre nada menos que… ¡Hillary Clinton!

Política y jurídicamente hablando, tendremos que esperar y ver. Podría pasar semanas o meses antes de que se conozcan las consecuencias para el público, y las consecuencias políticas para Trump y el Partido Republicano no estarán completamente claras hasta las elecciones de mitad de mandato en el 2018.

En el tribunal de la opinión pública, sin embargo, la devastación a los aliados del presidente que están tratando desesperadamente de defenderlo, ha sido inmediata y profunda. El terreno bajo debate ha cambiado completamente, y toda su narrativa cuidadosamente construida de “no hay colusión” ha sido volteada de cabeza.

Después de negar lo obvio durante meses, el presidente Trump finalmente admitió que la inteligencia rusa, de hecho, dirigió un ataque cibernético junto con una operación de noticias falsas para socavar las elecciones presidenciales del 2016. Desde ese reconocimiento, la Casa Blanca, junto con sus aliados en los medios de comunicación y en el Congreso, se han mantenido bastante consistentes en la cuestión central del escándalo Trump-Russia.

A pesar de la acusación, o por destructiva que sea la revelación, el equipo de Trump siempre se ha sostenido en una sólida versión: “No hay evidencia de que alguien afiliado a la campaña Trump coordinara, cooperara o colaborara ​​con el Kremlin en cualquier aspecto de la operación para socavar la campaña de Clinton y entregar las elecciones de Donald Trump”.

No importaba cuántas reuniones previamente no reveladas entre los asociados cercanos de Trump y los funcionarios rusos expusieron los medios. No importaba quién fuera obligado a dimitir o recusarse a sí mismo de un papel o responsabilidad porque posteriormente se descubrió que habían mentido acerca de algo relacionado con Rusia. Esa fue su historia y se aferraron a ella.

Hasta que el cerebro de Don Jr se quedó vació luego de una auto incriminatoria declaración al Times este fin de semana, esa afirmación permaneció en su mayor parte verdadera, al menos de acuerdo con la más estrecha definición legal de connivencia.

Y mientras el arma homicida no fuera encontrada por reporteros e investigadores -como, digamos, la confirmación de una reunión programada entre alguien conectado al Kremlin y altos miembros de la campaña con el expreso propósito de socavar la elección, ellos iban a seguir siendo estricta y esencialmente precisos en su jactanciosa defensa.

Donald Trump Jr. acaba de destruir toda esa narración en un inexplicable acto de ingenuidad política. La máquina republicana de medios, sin embargo, parece haberse preparado para esta inevitabilidad. Muy silenciosamente, a partir de mayo, los medios de comunicación pro-Trump en FOX News y en otros lugares comenzaron a ajustar su mensaje.

El 10 de mayo, el amigo personal de Trump, Geraldo Rivera, comenzó a desafiar la definición misma de connivencia con Sean Hannity de FOX News. “¿Cuál es el crimen?”, Preguntó. “Si el jefe ruso de la KGB está hablando con Paul Manafort, y el jefe dice, ‘Sabes, tengo algunas cosas sucias aquí que dicen que Hillary Clinton era esto o aquello’, y Paul Manafort dice: ‘Por qué no publicas eso el próximo miércoles, eso sería grandioso para nosotros”. Eso no es … yo no sé que eso sea un crimen en lo absoluto?”

Ronald Kessler, un escritor conservador y crítico liberal, dijo a Fareed Zakaria de CNN a finales de ese mes: “No hay violación de la ley si, de hecho, la campaña concuerda con Rusia, lo que eso signifique.”

Gregg Jarrett de FOX News dijo en un artículo de opinión publicado en el sitio web de FOX News el 23 de mayo, “la colusión con Rusia no es un crimen, bajo los códigos criminales de Estados Unidos. Usted puede confabular todo lo que quiera con un gobierno extranjero en una elección. No existe tal cláusula”.

Durante todo el día ayer y hoy, los aliados de Trump han estado muy laboriosos en los medios, tratando de minimizar la gravedad de este último capítulo del escándalo Trump-Russia, básicamente diciendo que no es gran cosa. Todo el mundo lo hace. Superémoslo.

Después de la impresionante confesión de Donald Trump Jr ante el New York Times de que él accedió a sostener la reunión con la abogada rusa con la intención de coludir con ella, está claro que a los medios amigables a Trump lo único que les queda es repetir que “la colusión no es un crimen” porque ya hacía tiempo que su cantaleta de que “no hay pruebas de colusión” ya no sonaba a verdad.

Bueno, ahora tenemos pruebas. Y si conducen o no a una acusación criminal contra Don Jr – o a iniciar la moción de destitución de su padre – queda en manos del Fiscal especial Robert Mueller, no de la manipuladora máquinaria de los Trump.

 

Luis Iglesias

Más de una década colaborando con diversos medios. Politólogo.