Pastor Joel Osteen se Niega a Abrir su Iglesia a las Víctimas del Huracán. Ron Perlman lo Crucificó

En momentos como los que está viviendo la población de Texas, toda persona que profese cierta religiosidad, que sea devota de alguna deidad o ser divino, está orando y pidiendo a su Dios, a sus vírgenes y santos, por la salvación y resguardo de nuestros hermanos y hermanas atrapados en ese desastre natural… Bueno, no todos.

Joel Osteen, el predicador de la “prosperidad” (prosperidad, pero para él, que ha hecho una enorme fortuna aprovechándose de la generosidad de su devota multitud), ha soportado una fuerte avalancha de críticas proveniente de las redes sociales por su negativa a abrir las puertas de su megaiglesia con capacidad para refugiar a 16,000 afectados por el huracán Harvey.

El actor Ron Perlman, de “Hijos de la Anarquía“, tuiteó una excelente y muy sarcástica respuesta a la hipocresía de Osteen, atacándolo y cuestionándolo por estar más peocupado de cuidar la limpieza y propiedades de su iglesia, que por los valores cristianos de caridad y apoyo que pretende encarnar:

“¿Estás preocupado porque te puedan llenar de lodo las alfombras?”

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Joel Osteen es la peor clase de ser humano y una deshonra absoluta para todos aquellos que practican la religión cristiana o que abrazan una fe. Es un depredador financiero de la peor especie, un pernicioso estafador que explota la generosidad y la fe de su rebaño para vivir un estilo de vida lleno de herético lujo y en exceso pecaminoso.

En momentos así, las hienas agazapadas muestran sus colmillos. Se merece cada gramo de la crítica que ha recibido – y luego mucho más.