Otra Mentira de Kavanaugh Que Sale a la Luz Pública. ¿Cuántas Hacen Falta Para Descalificarlo al Supremo?

Te invitamos a agregar una mentira más a la siempre creciente lista de declaraciones erróneas hechas por el candidato a la Corte Suprema Brett Kavanaugh durante sus audiencias de confirmación.

Kavanaugh durante su testimonio alternativamente teñido de lágrimas y explosivamente enojado defendiendo su destrozada reputación frente al Comité Judicial del Senado el jueves, se defendió como un hombre hecho por sí mismo, alegando que su aceptación en la Liga de Oro de la Universidad de Yale era completamente su propia obra.

“No tengo conexiones allí. Llegué allí rompiéndome el trasero”, dijo al Comité Judicial.

Uno podría llegar a pensar que los alumnos de la exclusiva Preparatoria Georgetown Prep estaban cortando césped y repartiendo periódicos después de la escuela mientras hacían sus deberes a la luz de las velas hasta altas horas de la noche en el pobre cobertizo de su familia por la forma en que el Juececito de marras se representa a sí mismo.

Sin embargo, de hecho, Kavanaugh -hijo de dos abogados prósperos que fácilmente podían pagar su matrícula en una exclusiva escuela preparatoria católica privada- estuvo clasificado para una admisión heredada de Yale desde que su abuelo, Everett Edward Kavanaugh, también fue a Yale como estudiante universitario, según nos informó The Intercept. El sitio de noticias presentó una página de un anuario de Yale de 1928 como prueba de la asistencia de su abuelo a la escuela.

No se trata de dejar que la verdad interfiera con un discurso de ventas efectivo para el trabajo que busca, las afirmaciones de aceptación de Kavanaugh únicamente sobre la base de su mérito no superan la prueba del olfato en un ambiente de la Liga de Oro donde a los vástagos de antiguos graduados ricos rutinariamente se le otorga la admisión con preferencia sobre solicitantes igualmente calificados sin conexiones con la universidad.

Con numerosas mentiras pequeñas que ya manchan el testimonio de Kavanaugh -incluyendo la afirmación de que legalmente se le permitió beber alcohol cuando estaba en su último año de pre universitario, cuando la edad legal para beber ya había aumentado a 21 en Maryland seis meses antes de que él cumpliera los 18- su credibilidad está en serio peligro.

Tal hipocresía y encubrimiento de la verdad es una muestra muy representativa respecto al carácter de un candidato para el máximo tribunal de la nación. La deshonestidad demostrada de Kavanaugh solo debería descalificarlo para el trabajo.