Obsesión de Trump con Desmantelar Legado de Obama Acaba de Poner en Riesgo a Millones de Vidas Tejanas

A raíz del huracán Harvey, que ha asolado el sureste de Texas y causado inundaciones masivas, los críticos de Trump se están enfocando con razón en su obsesión por desmantelar el legado del ex presidente Barack Obama y el impacto que esto está teniendo en los tejanos al tratar con lo que el Servicio Meteorológico Nacional llama una tormenta sin precedentes.

Tras el huracán Sandy, una de las tormentas más mortíferas y costosas en la historia de Estados Unidos, Obama firmó la Orden Ejecutiva 13653 en el 2013, preparando a Estados Unidos para los impactos del cambio climático. Esta orden comprendía la respuesta del gobierno federal a los efectos crecientes del cambio climático y “aprovechaba las lecciones aprendidas del huracán Sandy y otras tormentas recientes, así como las proyecciones climáticas futuras, para desarrollar estrategias viables y rentables para reducir y manejar las vulnerabilidades extremas entre las incertidumbres de un cambiante clima”.

Obama también firmó diligentemente la Orden Ejecutiva 13690 el 30 de enero del 2015, que “exigía que los proyectos financiados con fondos federales fueran aprobados por un Estándar Federal de Administración de Riesgos de Inundación, para reducir el riesgo de daños futuros por inundaciones. Específicamente, la orden requería que las llanuras de inundación tuvieran que basarse en datos y métodos hidrológicos e hidráulicos más accesibles y operativos que integren los cambios actuales y futuros en los estudios sobre las las inundaciones basados ​​en la ciencia climática”.

Sin embargo, en su obsesión por revocar todas y cada una de las leyes de la era de Obama, Trump rescindió la Orden Ejecutiva 13653 en marzo. Y rescindió la EO 13690 hace sólo dos semanas.

Aunque hoy sabemos que el huracán Harvey ha diezmado a Texas, afortunadamente se pudo contar con “inteligencia climática” y modelos de pronóstico precisos que pudieron advertir a los tejanos del peligro inminente. Trump, sin embargo, en su afán de complacer a la industria del combustible fósil o en una exhibición adicional de su completa ignorancia, ha propuesto recortes al presupuesto que limitarían sustancialmente estos sistemas.

Se busca recortar un 26 por ciento a la Oficina de Investigación Oceánica y Atmosférica de la NOAA, que apoya la recopilación de datos, el clima y la ciencia, así como la investigación en modelos de pronóstico más precisos sobre el tiempo. El proyecto de presupuesto también recortaría 513 millones de dólares de la División de Satélites de la NOAA, y al Servicio Nacional de Información y Satélite Ambiental correspondería una reducción del 22 por ciento.

Esos recortes perjudicarían la capacidad de la NOAA para mantener a flote sus satélites y actividades de recolección de datos. Eso no sólo afectaría a los militares, sino a cualquier negocio que dependa de datos y a los gobiernos locales que deben planear cómo manejar las tormentas de nieve y los huracanes.

Mientras nuestro presidente actual intenta apaciblemente borrar a su predecesor de los libros de historia, está poniendo en peligro la vida de los estadounidenses. Ya sabemos que nosotros nunca hemos sido su prioridad, pero su obsesión destructiva está a sólo pocos pasos de convertirse en una obsesión asesina. Son nuestras vidas y las de nuestros hijos las que peligran. ¡Llamemos a nuestros Congresistas y digámosles eso!