No Miremos Esta Cara con Odio. Caiga Sobre él el Peso de la Ley. Pero Él También es Una Víctima

El hombre que ayer mató a una mujer de 32 años y lesionó a otros nueve cuando aparentemente lanzó su automóvil a un grupo de pacíficos manifestantes anti-racistas, ha sido identificado como James Alex Fields, un Ohioano de 20 años y, según los Registros del DMW, está registrado como republicano.

Fields ha sido detenido y está siendo acusado de varios cargos criminales incluyendo el asesinato en segundo grado, informó el Washington Post.

Ahora sabemos que Fields no se registró como republicano cuando cumplió 18 años. Se inscribió el año pasado, justo antes de la elección presidencial.

Es demasiado pronto para decir definitivamente si Fields se registró específicamente para votar por Trump, pero algo nos queda claro: Fields se inspiró en el mensaje odioso y racista que Trump predica.

La nación entera se retuerce de indignación, y no hay dudas que ese rostro hoy personifica eso que tanto detestamos: la ideología supremacista, racista, divisionista, fascista. Cuando vemos esa cara, no podemos olvidar entonces esta otra, la de Heather Heyer, de 32 años, cuya vida fué truncada por el odio que alguien inculcó en este jóven de SÓLO 20 años.

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Pero recordemos las sabias palabras que invocó Obama cuando se enteró de estos hechos, y no veamos a Fields con ODIO. Es un hombre, un supuesto asesino, y tendrá que responder ante las más severas leyes por lo que hizo…, pero también es casi un adolescente al que por su mirada, parece que también le robaron su niñez, le robaron muchos de sus sueños y le inculcaron las ideas que lo llevaron a cometer ese atroz acto.

Esas IDEAS son las que debemos desterrar de una vez por todas de nuestra sociedad, acorralarlas y pulverizarlas para que no puedan convertir en VÍCTIMA a una linda chica de 32 años, ni a un chico de 20, que podría ser nuestro hijo, nieto, hermano o sobrino.

Que la ira, la rabia y la impotencia del momento no nos conviertan en el mismo monstruo al que nos oponemos. Y no se trata de “poner la otra mejilla”. Por el contrario, tenemos que actuar con mucha fuerza, -sobre todo la fuerza de la ley-, pero que sean la RAZÓN, la COMPASIÓN y la CIVILIDAD quienes guíen nuestros pasos.

A quienes tenemos que ACUSAR con toda la fuerza de nuestro corazón y sepultar con la energía de nuestras convicciones y la poderosa herramienta de nuestro voto, es a los INSTIGADORES de esa violencia, de ese odio, de esa división.

Y en primer lugar a quien, deshonesta e inmerecidamente, ocupa la Presidencia de los Estados Unidos.