Miembros del Equipo de la Casa Blanca Inician Fondo Legal Para Defenderse de la Investigación de Mueller

Una reciente noticia de prensa publicada por The Daily Beast nos informa que Robert Mueller pudiera estar llamando como testigos a seis de los antiguos miembros de la Casa Blanca, y un detalle significativo salió a la luz: los empleados de la administración están organizando un fondo de defensa legal para hacer frente a los veteranos investigadores del Fiscal Especial, quienes están llevando a cabo un escrutinio cada vez más intenso sobre posibles connivencias entre la campaña Trump y Rusia en las elecciones presidenciales estadounidenses del 2020.

Mueller ahora tiene bajo la mira a la favorita de Trump, la chica de veintiocho años de edad, que se desempeña como Directora de Comunicaciones de la Casa Blanca, Hope Hicks, ya que ella puede tener conocimientos vitales acerca de lo que en realidad sucedió durante el vuelo de regreso del presidente de la Cumbre del G-20, donde él celebró varias reuniones secretas con el presidente ruso, Vladimir Putin.

“No tengo la menor duda de que [Hicks] va a tener que testificar”, dijo una fuente a The Daily Beast.

Otros probables testigos de Mueller incluyen:

El ex Jefe de Gabinete de la Casa Blanca, Reince Priebus, el ex Secretario de Prensa Sean Spicer, el asesor de la Casa Blanca Don McGahn, el asistente de McGahn, James Burnham y el portavoz de la Casa Blanca Josh Raffel

El salario medio de la Casa Blanca es de $89,000 por año. No es bajo, pero no es suficiente para cubrir un abogado de defensa criminal de cuello blanco, cuyas horas facturables oscilan entre $ 500 a $ 1,000 por hora. Y parece que en este caso, van a estar facturando muchas horas.

El apasionado Paul Manafort, el ex Gerente de campaña de Trump (así como un cabildero de dictadores extranjeros), y el ex miembro del Consejo de Seguridad Nacional, el general Michael Flynn, se han sentido muy tensos financieramente para poder evitar la intrépida investigación de Mueller respecto a las conexiones de los colaboradores cercanos a Trump y el gobierno ruso durante las elecciones del 2016.

Si para Manafort y Flynn es un desafío financiero su defensa legal, para jóvenes ayudantes como la Sra. Hicks será por supuesto mucho peor. La administración Trump tendrá que destinar más recursos a su fondo legal de defensa con cada día que pasa, y cada nuevo testigo a ser llamado por el Fiscal Especial.

Cualquier persona asociada con Trump necesita un buen equipo de defensa para defenderse de Mueller, un reverenciado fiscal con muchos años de experiencia y ex jefe del FBI bajo presidentes republicanos y demócratas.

Él está investigando a Trump, a su familia y a algunos de sus colegas más cercanos por toda una serie de crímenes potenciales, incluyendo conspiración con una potencia extranjera, obstrucción a la justicia y lavado de dinero.

Haber ayudado a Donald Trump a llegar a la Oficina Oval puede terminar costando a sus ayudantes un buen dinero, para no hablar de su reputación profesional y ética.