La Forma en la Que Trump Atacó a Esta Senadora no es de un Presidente. Es de un “Poco Hombre”

Recientemente, el presidente Trump se dirigió a Twitter para responder al llamdo de la senadora Kirsten Gillibrand (D-NY) de que renuncie inmediatamente debido a las diecinueve acusaciones de acoso sexual, agresión y mala conducta por parte del presidente a lo largo de los años.

Sus palabras fueron casi predecibles llegado este momento, pero todavía es desagradable ver al Presidente de los Estados Unidos revelar una vez más qué feo y rencoroso caparazón pseudo humano reside dentro de su abotargada y decrépita estructura ósea.

“La poco importante Senadora Kirsten Gillibrand, una lacaya total de Chuck Schumer y alguien que venía a mi oficina “mendigando” por contribuciones de campaña no hace mucho tiempo (y haría cualquier cosa por ellas), ahora está en el cuadrilátero luchando contra Trump. ¡Muy desleal a Bill y a la Deshonesta Hillary!”

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Ya de hecho el uso indebido de citas tan mezquinas como “mendigar” dice bastante, pero viendo que Trump es un hombre incapaz de captar la sutileza o el matiz, agregó que “haría cualquier cosa por ellas” para recalcar su obscena y terriblemente sexista insinuación.

Es realmente un día extraño en los Estados Unidos en el que el presidente casi llamó prostituta a una Senadora de los Estados Unidos horas antes de una elección especial entre un fiscal de derechos civiles y un pedófilo fanático (misma a estas horas ya sabemos que ganó, por suerte y gracias a la dignidad de muchos alabamenses, el fiscal demócrata).

Con suerte, quizás recordemos este momento como los momentos más oscuros en este tiempo de desprecio y lucha.

El hecho de que hombres como Donald Trump, Roy Moore y Harvey Weinstein y todos los demás hombres que han sido descubiertos como depredadores, hayan podido salirse con la suya con sus crímenes durante tantos años, significa que esta era una cruel realidad que burbujeaba bajo la superficie todo el tiempo, por lo que es nuestro deber lograr que la sociedad pueda lidiar con, y librarse de, semejante ignonimia.

Eso comienza con la purga de los depredadores de sus prominentes responsabilidades, comenzando con el depredador sexual serial Donald J. Trump.