La Cumbre Estados Unidos / Corea: Una Mirada Seria, y lo Menos Subjetiva Posible, a la Balanza

Bien, Trump y Kim se reunieron. Se estrecharon las manos. Mostraron su mejor sonrisa e hicieron unas cuantas declaraciones…, pero ¿cuál es el balance real de todo esto, qué nos queda a tí y a mí en el presente, cuál es el legado para las futuras generaciones de los dos países y del planeta?

Resulta difícil ser objetivos cuando se trata de una situación en extremo compleja que data de muchas décadas, en la cual intervienen decenas, cientos de variables y multivariados intereses, y sobre todo, es difícil mantener la objetividad cuando se trata de dos líderes mundiales tan despreciables y odiados: uno, un consumado dicatdor que ha sumido a su pueblo en la pobreza y ha coartado todas las libertades sociales: el otro, un estrafalario estafador de cuello blanco, aprendiz de dictador y lacayo fiel de muy turbios intereses, en lo más podrido de la sociedad estadounidense y allende el mar.

Aún así, trataremos de apegarnos a los hechos, a lo que puede ser constatado sin ópticas liberales o conservadoras, que ya bastante han matizado, enlodado y confundio los análisis pre-cumbre que seguramente todos han leído. Y trataremos de hacerlo en el breve espacio que tenemos a nuestra disposición, aún a riesgo de dejar muchas cosas fuera.

Comencemos por lo que, desde ciertas perspectivas, puede y quizás debe considerarse positivo:

TRAS LA TEMPESTAD LA APARENTE CALMA.

Aunque no sabemos cuanto dure, no hay dudas que luego de tantos años de fuertes desavenencias y encontronazos entre Estados Unidos y Corea, y luego de un último año de ofensas mutuas y amenazas veladas y muy explícitas de destrucción mutua, el repentino romanceo de estos dos impredecibles liderzuelos nos hace dormir más tranquilos, al menos un poco.

Ya desde antes de estrechar sus regordetas manitas, Trump -en su grandilocuente estilo- había afirmado que la reunión sería “tremendamente grandiosa” y que “tendremos una relación excelente por delante“, mientras que Kim aseguraba que:

“Al superar con valentía el pasado que nos ha estado frenando durante mucho tiempo, creo que sentarse juntos, uno frente al otro es un gran preluido para la paz. Como dije antes, hasta ahora otros no han podido intentarlo, por supuesto habrá dificultades en el camino, pero a partir de hoy, día en que se ha empezado bien, estoy decidido a comenzar un proyecto juntos”.

Trump anunció que pondría punto final a los ejercicios militares que con regularidad realiza Estados Unidos junto a Corea del Sur, mientras que por su parte, si nos atenemos a la letra del documento que ambos firmaron, el lider norcoreano reafirmó “su firme e inquebrantable compromiso para completar la desnuclearización de la Península de Corea“, logrando que su homólogo anaranjado estuviese de acuerdo con “proporcionar garantías de seguridad” a Coreal del Norte.

Trump también se aventuró a decir que espera eventualmente poder retirar las tropas estadounidenses de la península coreana, pero aseguró que “esto no es parte de la ecuación ahora mismo“. Y no se midió en decir que solucionarían las diferencias respecto al programa nuclear de Norcorea: “Trabajando juntos lo resolveremos… resolveremos un gran problema, un gran dilema“.

Podemos rechazar la esencia humana, la naturaleza dictatorial y la historia de estos dos hombres, pero no hay dudas que el hecho solamente de que aflojen las tensiones, que se hayan encontrado frente a frente, y que ambos hayan expresado cierta disposición a mejorar las cosas es un momento histórico positivo para ambas naciones, para la región y para el mundo.

Ahora veamos lo que, igualmente con matices y sin absolutizaciones, podríamos considerar negativo con diversos niveles de intensidad:

MUCHO RUIDO Y POCAS NUECES

El hecho de que Trump volara tan lejos para reunirse con el máximo líder de un pequeño país asiático, es de facto, una forma de “normalizar” y “legitimizar” ese régimen, que se ha caracterizado por una feroz y brutal opresión a su pueblo, por la violación constante de los derechos humanos y por la tortura y asesinato de sus oponentes y disidentes, nacionales o foráneos, como es el tristement conocido caso de Otto Warmbier.

Una experta en Norcorea del Wilson Center le dijo a CNN: “Este día será celebrado en Corea del Norte como el momento en que EEUU los reconoció y los trató como un igual“.

Por su parte, el dictador norcoreano no sólo obtuvo lo que quería, sino que sentó un nefasto precedente: si quieres lograr la atención de los Estados Unidos y que su Presidente se siente contigo, pues desarrolla armas nucleares y conviértete en un verdadero peligro para Estados Unidos y sus aliados.

Kim se las arregló muy bien para que el Presidentonto americano le mostrara su “afecto” de manera muy pública y casi “sincera“. Primero, mantuvieron su apretón de manos durante más de 10 segundos. Luego, Trump puso su brazo sobre la espalda del feliz Kim para guiarlo a la sala de reuniones. Segundos más tarde ambos hablaron brevemente en el corredor y sonrieron mientras de nuevo se estrechaban las manos y no podía faltar que Trump le diera a Kim unas palmaditas en la espalda durante el recorrido.

Por último, cuando Kim eufórico anunció que había superado todos los obtáculos que se interponían con el encuentro, un Trump sonriente le hizo el pulgar hacia arriba en señal de aprobación. Los Republicanos pusieron el grito en el cielo cuando Obama estrechó la mano de Raúl Castro y fué cortés con este, aunque 10 veeces menos efusivo que quien ahora nos ocupa… Hasta el momento de escribir este artículo no hemos escuchado sus voces de protesta. ¿Será porque Castro no amenazó a Obama con un ataque nuclear, o porque al séquito de Trump le gusta más la comida asiática que los moros y cristianos con cerdo asado y yuca?

Pero todo eso es sólo la punta del iceberg, lo que se vió, lo que molesta por lo hipócrita  y superfluo, y porque al presidente de los Estados Unidos le importaria poco legitimizar la obra de Jack el Destripador si con eso pasa a los libros de Historia. La verdadera esencia de lo NEGATIVO de la cumbre radica en dos grandes carencias y/o incongruencias:

En la Cumbre no se mencionó el verdadero, y cacareado objetivo de los Estados Unidos: la “desnuclearización completa, verificable e irreversible” de un país que ha demostrado carecer de instituciones, soporte ético y deseos de evitar una catástrofe nuclear.

Todo lo que podemos constatar con hechos es la supuesta evidencia del inicio de una exageradamente cálida “amistad” entre dos líderes que hasta hace unos días se maldecían destilando veneno por la boca, pero en realidad tenemos muy vagas y ambiguas promesas de desnuclearización.

Ambos queremos a hacer algo. Ambos vamos a hacer algo. Y hemos desarrollado un lazo muy especial. La gente va a estar muy impresionada. La gente va a estar muy feliz“, aseguró Trump luego de “abrir su corazón” a uno de los enemigos de más larga data de Estados Unidos y uno de los dictadores más despiadados del siglo XXI… hecho que contrasta con sus recientes peleas con nuestros aliaodos históricos de Europa y Canadá.

Yo aprendí que él es un hombre muy talentoso“, afirmó Donald, y cuando los periodistas lo presionaron sobre las tácticas brutales de Kim, Trump continuó alabando las habilidades y demostrando su admiración por los líderes de línea dura: “Él es muy talentoso… hacerce cargo de una situación como lo hizo a los 26 años de edad, y ejecutarla, y ejecutarla con dureza” (Nota, aunque parezca que la frase está incompleta, no es un problema de traducción, es la manera de hablar de un hombre cuyo vocabulario no pasa de 300 palabras).

Los compromisos de Kim no parecen ir mucho más allá de lo que se comprometió el pasado abril con su homólogo de Corea del Sur.

Por su parte, el coreano demostró una astucia y un conocimiento de la diplomacia internacional que sobrepasó con creces a su homólgo norteamericano: dijo mucho sin decir nada, pareció prometer villas y castillas, pero no sobrepasó un ápice de lo que anteriormente ya había anunciado.

Muy hábilmente dejó claro que tenía poder nuclear, y que era precisamente ese poder el que había llevado a la reunión de ambos mandatarios, o sea, si no llegamos a un acuerdo, pues puedo mandar misiles que van a hacer mucho daño en Corea del Sur, Japón, otros páises o en el propio Estados Unidos.

Sin embargo, al aliviar las tensiones prometiendo desnuclearización, está un paso más cerca de que le quiten las sanciones internacionales, a la vez que legitimiza el apoyo de China y el fortalecimiento de las relaciones económicas entre estos dos países asiáticos.

Conclusiones rápidas

Es muy temprano todavía para evaluar todos los resultados de este encuentro. Tampoco nadie puede predecir con certeza los vuelcos -hacia un lado o hacia muchos otros-, que pueda tener esta situación, pero la mejor forma de caracterizarla sería con ese viejo refrán español que dice: “muchos ruidos y pocas nueces“, aunque un amigo que leyó el borrador de este artículo antes de que se publicase, me propuso cambiarlo por “mucha mier…” y tuvve que decirle que sí, que no hay dudas de que hoy es “miér…coles“, pero como en los demás días, amanecerá y veremos.

 

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