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La Corte Suprema acaba de presentar una demanda para anular la elección de 2016

Una petición legal de alto calibre para anular las elecciones federales de 2016, basada en la “Cláusula de Garantía” de la Constitución, logró avanzar en la Corte Suprema esta semana, después de que la semana pasada la administración Trump no quiso prestar atención. Nuestra Corte Suprema dejó establecido el caso para que este sea ventilado en la Conferencia del viernes 17 de marzo y que sea presentado ante todos los jueces.

Según un fiscal de carrera entrevistado para esta historia, cuatro de los ocho jueces deben votar a favor de que el caso Blumenthal vs EEUU cumple todos los requerimientos para ser llevado a audiencia. Además, las tres mujeres de Massachusetts que realizaron la petición ante la Corte, pidieron el nombramiento de un Maestro Especial, que es un oficial dedicado a sopesar las pruebas y hacerlas llegar ante la Corte. Nunca antes ha habido un caso como este que, involucrando la Cláusula de Garantía de la Constitución (que obliga al gobierno federal a proteger a los estados de los invasores extranjeros) haya tenido que decidirse en la Corte Suprema.

Tres ciudadanos extraordinarios de Massachusetts presentaron esta acción judicial, buscando anular la elección a finales del año pasado. Citaron como referencia las acciones de Austria y Ucrania que muestran claramente el precedente legal de rovocvar elecciones que fueron llevadas a cabo de una manera dudosa o injusta.

Diane Blumstein, Nancy Goodman y Donna Soodalter-Toman argumentan en este caso que Rusia invadió cibernéticamente América y que los informes de provenientes de nuestra Comunidad de Inteligencia de octubre y enero, junto con las declaraciones públicas del FBI demuestran que la rama Ejecutiva de nuestro Gobierno llegó a la conclusión de que un invasor extranjero influyó en el 2016 elecciones.

El tribunal inferior calificó el caso de Blumstein vs Estados Unidos como “una cuestión constitucional novedosa”, pero dijo que la cuestión de si los Estados Unidos habían sufrido una invasión cibernética extranjera o no, era una cuestión que debía ser definida por la “rama política” del gobierno, dígase el Congreso o la Rama ejecutiva.

Desde aquel entonces, la Administración Obama publicó un amplio reporte desclasificado al público -el mismo día en que el tribunal inferior emitió su opinión- en la que diecisiete agencias del poder ejecutivo concluyeron que Rusia usaba unidades militares cibernéticas de su GRU para invadir el ciberespacio estadounidense, como parte del plan de Putin para ayudar a Donald Trump y atacar a Hillary Clinton.

Los abogados suelen llamarlos Casos de Primera Impresión, siendo éste uno que presenta una verdadera serie de preguntas nunca antes respondidas a la Corte Suprema:

  • ¿Puede la Corte Suprema considerar los informes de inteligencia y las declaraciones del ex presidente como conclusión de que se ha producido una invasión? (Y si es así, ¿revisarán el informe secreto?).
  • ¿Tiene una parte privada el derecho de hacer cumplir la Cláusula de Garantía de la Constitución?
  • ¿Como un asunto no político, tienen los jueces el derecho de anular una elección federal después de que los sistemas electorales de varios estados fueran pirateados?
    ¿Es la intrusión cibernética de las fuerzas armadas rusas en la Sede de la DNC en Washington razón suficiente para concluir que se ha producido una invasión?

Es un caso fascinante y presenta una serie de razones lógicamente sólidas por las que un jurista puede actuar.

Las mujeres de Massachusetts también argumentan que la influencia rusa en las elecciones al Congreso ha causado un conflicto de intereses irresoluble al investigar el asunto. Está bien documentado que la invasión cibernética rusa golpeó el Comité Democrático de Campaña del Congreso, lo cual fué informado por el New York Times  quien incluso entrevistó a uno de los candidatos demócratas.

Sin embargo, Blumenthal vs. Estados Unidos también es un aterrador suceso.

La petición tiene un 1% de probabilidad de ser escuchada por el tribunal, y menos aún de ser aprobada en favor de los tres valientes ciudadanos de Massachusetts que han llevado hasta estas alturas tamaño desafío legal.

Le mantendremos informado cuando la Corte Suprema emita una decisión sobre si el Tribunal decide tomar el caso y, de ser así, cuando se presentarán los argumentos orales.

Pero no contenga la respiración, el tribunal debe encontrar en primer lugar una razón para creer que existe un claro soporte de derecho que permita a las tres mujeres de Massachusetts solicitar la anulación de las elecciones federales.

Las probabilidades son muy pocas, pero hasta las cosas menos probables desde el punto de vista de la lógica pueden llega a suceder. Nuestro Presidente actual es una prueba de ello.