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La Casa Blanca Acaba de ser Atrapada Interfiriendo al FBI Respecto a Rusia y las Escuchas Telefónicas

Todo lo que el Presidente Trump quiso lograr el sábado era distraer a la opinión pública, disparando una andanada de tweets llenos de rabia, acusando al presidente Obama de intentar socavar su poder, basado en un informe de Breitbart que el archi famoso Stephen Bannon le dejó en su escritorio, lleno de pura manipulación.

En lugar de conseguir su propósito, lo que realmente logró fué revelar al mundo que la causa de todos su males puede haber sido una orden de la Oficina de Vigilancia de la Inteligencia Extranjera (FISA) emitida contra la campaña de Trump. Al acusar al presidente Obama de “escuchas telefónicas” en la Torre Trump en octubre, parece que los rumores previamente no confirmados acerca de la existencia de dicha orden son muy reales y las consecuencias que se derivan están a punto de ser muy reales para Trump y su séquito de traidores.

Un detalle profundamente enterrado en un artículo de ayer del New York Times sobre el tema tiene implicaciones enormes para Trump y su equipo:

Pero un alto funcionario de la Casa Blanca dijo que Donald F. McGahn II, el principal asesor del presidente, estaba trabajando el sábado para obtener acceso a lo que el Sr. McGahn creía que era una orden emitida por el Tribunal de Vigilancia de Inteligencia Extranjera por la cual se autorizaba alguna forma de vigilancia relacionada con el Sr. Trump y sus asociados.

El funcionario no ofreció ninguna prueba que apoyara la noción de que tal orden existe. Si lo hace, sería muy inusual que la Casa Blanca ordenase al Departamento de Justicia que entregara ese documento de investigación, dada la tradicional independencia de las cuestiones de aplicación de la ley.

Esto es muy importante por dos razones.

Incluso si no existe, el hecho de que haya asustado a la Casa Blanca lo suficiente como para ir a buscar la orden de arresto de la FISA, es una admisión de culpa en sí misma.

Si existe, como lo cree claramente el asesor de la Casa Blanca, esto significa que tres jueces federales tenían suficiente evidencia de que la campaña electoral de Donald Trump fue infiltrada por agentes extranjeros para emitir una escucha telefónica.

En segundo lugar, es una violación enorme del protocolo el hecho de que la Casa Blanca interfiera con una investigación en curso del Departamento de Justicia. Aunque no es técnicamente ilegal, es extremadamente poco ético que un consejero  de la Casa Blanca se entrometa en los asuntos del Departamento de Justicia, especialmente cuando la investigación está dirigida a miembros de la actual administración.

Los asesores de la Casa Blanca quieren saber “quién sabe qué” acerca de Donald Trump y las conexiones de su equipo con agentes rusos para comenzar a planear un encubrimiento – y evitar así que sus colegas puedan ir a la cárcel.

Antes de que fuera editado, el New York Times lo llamóun estupendo caso de interferencia“. Ahora lo cambiaron por algo simplemente “muy inusual“. No está claro por qué la redacción fue cambiada. Según este tweet de Robert Costa, “McGahn le advirtió a los miembros de su equipo que fuera en extremo cuidadosos con los pasos siguientes y los dejó manejando las cosas, citando que algunos aspectos legales clasificados estaban en juego“.

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Mientras se escribía este artículo, el Presidente Trump estaba escondido de los ojos indiscretos de la prensa con el Fiscal General Jeff Sessions y con el asesor de la Casa Blanca McGahn, discutiendo seguramente acerca de una investigación de la cual supuestamente Sessions se había “alejado”.

La corrupción brilla en esta administración. Cada movimiento que hacen está más en la defensiva, para negar los hechos y obstruir el curso de la justicia.  Trump y sus compinches traspasan libremente los límites éticos y los valores respetados en cada paso que dan. Si realmente no tuviesen nada que ocultar, ¿por qué van a límites tan extremos para mantener sus huellas cubiertas?

Necesitamos un fiscal especial y una comisión bipartidista para investigar a fondo al presidente Donald J. Trump, su gabinete y su equipo de campaña, para determinar si alguno de ellos es culpable de traición.

Necesitamos saber la verdad acerca de sus conexiones con los agentes de la Federación de Rusia, con independencia de que hayan coludido o no para subvertir el proceso democrático, y si Trump está siendo chantajeado por el gobierno ruso.

Necesitamos saber por qué los republicanos en el Congreso han hecho todo lo posible para frustrar la investigación del Departamento de Justicia en estas acusaciones y si están o no trabajando activamente para permitir la traición.

Necesitamos enviar un mensaje al mundo de que este tipo de comportamiento no será tolerado en los Estados Unidos de América.