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La Administración Trump Acaba de Provocar Amenazas de Guerra Nuclear

En las primeras horas de la mañana, Corea del Norte respondió a las amenazas del Secretario de Estado de Donald Trump, Rex Tillerson, anunciando una posibilidad inminente de guerra nuclear. Teniendo en cuenta las diversas posturas que ha venido asumiendo Corea del Norte en las últimas décadas, lo que dijeron hoy verdaderamente no tiene precedentes.

Ahora nos queda seguir siendo dirigidos por un presidente que ya logró provocar amenazas de guerra nuclear a sólo dos meses de tomar posesión de su cargo, y que durante el verano no entendió por qué sería malo para Estados Unidos bombardear a sus enemigos.

Ayer Tillerson anunció que “los esfuerzos políticos y diplomáticos de los últimos 20 años para llevar a Corea del Norte hasta el punto de la desnuclearización han fracasado”. Las fuerzas de Corea del Sur y de los EE.UU. planean llevar a cabo ejercicios militares conjuntos la próxima semana.

Tillerson continuó explicando que viajaría a Asia del Este “para intercambiar puntos de vista sobre un nuevo enfoque”. Durante las dos últimas décadas, Corea del Norte ha sido manejada con medidas punitivas no violentas y ciertas recompensas por el cumplimiento de las normas internacionales en su programa nuclear.

La beligerante Corea del Norte, ahora dirigida por el dictador Kim Jong Un, ha continuado desarrollando y probando armas nucleares rudimentarias a pesar de enfrentarse a las duras y extremas sanciones internacionales.

Sin embargo, la amenaza de Tillerson de establecer un “nuevo enfoque”, indica que la administración Trump está considerando medidas violentas para combatir el desarrollo nuclear de Corea del Norte.

Esto debería causar temor en los corazones de los enemigos de Corea del Norte, particularmente en Corea del Sur, Japón y América.

Según nos informa el Chicago Tribune:

“Poco después de las declaraciones de Tillerson, en señal de crecientes tensiones, la Embajada de Corea del Norte celebró una conferencia de prensa extraordinaria en Pekín, para culpar a Estados Unidos de fomentar una potencial guerra nuclear, al mismo tiempo que promete que su programa de pruebas nucleares continuará sólo como parte de su legítima defensa. “

En Beijing, el embajador Pak Myong-ho dijo,

“Los ejercicios militares conjuntos de las fuerzas hostiles están dirigidos a ataques preventivos contra la RPDC (República Popular Democrática de Corea, o Corea del Norte). Por lo tanto, la paz y la estabilidad de la península coreana están bajo grave amenaza. Ahora la situación ya está al borde de una guerra nuclear “.

Pak advirtió que los ejercicios militares conjuntos estadounidenses y surcoreanos podrían “convertirse en combates verdaderos en cualquier momento”. No está claro si lo que quiso decir es que Corea del Norte teme un ataque, o que Corea del Norte se está preparando para atacar.

China también cree que una guerra con Corea del Norte se aproxima a un ritmo alarmante ahora que Trump ha tomado posesión de su cargo. El ministro de Relaciones Exteriores Yang Wi advirtió que Corea del Norte y los Estados Unidos son “dos trenes que van acelerando” directo a una colisión. El primer ministro Li Keqiang cree que “la tensión puede llevar al conflicto”.

Tillerson está manejando algunas opciones: podría reforzar los sistemas de defensa antimisiles en el este de Asia (el sistema THAAD se está instalando en Corea del Sur este mes, pero podría ampliarse a Japón); armar a los aliados estadounidenses como Japón con capacidad de primer ataque (capacidades de misiles ofensivos); o bombardear los sitios de desarrollo nuclear de Corea del Norte. O podría continuar con las opciones de presión limitada que se han venido utilizando  desde el final de la Guerra de Corea.

Escalar el conflicto con una obstinada dictadura, ansiosa por demostrar que es una potencia militar, resulta un juego sumamente peligroso. Casi con toda seguridad puede afirmarse que Corea del Norte tiene la capacidad de enviar un misil nuclear directamente a la costa oeste de Estados Unidos.

El fortalecimiento de los sistemas de defensa antinucleares o la retirada de los centros nucleares de Norcorea abren la posibilidad de represalias por parte de Corea del Norte a través de medios más tradicionales. Eso podría significar una guerra con Corea del Sur, posiblemente Japón, y ataques a las bases militares estadounidenses en ambos países.

Corea del Norte tiene armas más allá de las bombas tradicionales y los rifles de asalto. Posee armas biológicas y químicas que pueden resultar devastadoras, con una gran capacidad de destrucción masiva incluso si su arsenal nuclear está solo en ciernes.