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Kellyanne Conway se Humilla a sí Misma y al Equipo de Trump en la TV en Vivo

Kellyanne Conway, la muy controvertida portavoz del presidente Donald Trump, es conocida como una maestra de la manipulación política. No es posible confiar en una sola de las palabras que salen de su boca, mientras logra cambiar constantemente la dirección en que van las entrevistas, esquivando las preguntas “molestas” con una sin igual retórica. Claro, no se puede negar que haciendo precisamente ese trabajo es muy buena …

O al menos lo era hasta hace unos días.

A raíz de la renuncia de Michael Flynn, ex consejero de Seguridad Nacional, Conway estaba muy ocupada tratando de quitar peso a la situación a través de su medio preferido: las entrevistas de televisión. Sin embargo, no le alcanzaron argumentos a la mentirosa favorita de Trump para justificar o reducir la magnitud del agujero que para sí mismo -y quizás para todo el Equipo Trump- cavó el Sr.  Flynn.

Matt Lauer, de NBC, se encargó de despedazarla en su programa, mientras Kellyanne Conway mostraba una imagen cansada y casi harapienta, como si hubiera estado toda la noche tratando de imaginar la manera de persuadir al mundo de que Michael Flynn no es un traidor.

Lauer le recordó que el día anterior en la tarde Conway estaba diciendo a los medios de comunicación que Flynn tenía el apoyo total de Trump, quien no estaba considerando la renuncia de su Asesor y a continuación le preguntó:

¿Así que si no hubiera renunciado, el presidente habría continuado con él como Asesor de Seguridad Nacional, aun cuando engañó al Vicepresidente y al gobierno sobre el contenido de esa llamada.

Conway respondió que “ese hecho es lo que se volvió insostenible … Creo que engañar al Vicepresidente fue realmente la clave aquí”. Fue entonces cuando Lauer se lanzó y le espetó a Conway sin rodeos:

Espere un minuto … ¿está diciendo que esa fue la gota que desbordó el vaso, cuando el mes pasado la Casa Blanca había sido advertida por el Departamento de Justicia acerca de la deshonestidad de Flynn al informar sobre sus conversaciones con el Embajador de Rusia, e incluso advirtieron del peligro de que estuviese siendo objeto de chantaje por parte de  los rusos?

Conway sólo pudo alegar débilmente: “esa es su interpretación, pero el hecho es que el General Flynn continuó en esa posición y estuvo en las sesiones informativas diarias presidenciales, y tomó parte en los reportes que a diario recibe el presidente hasta el mismo día de ayer.” Conway no sólo respondió de una manera tan poco creíble para todos, sino que ni siquiera concientizó que precisamente ESO es lo que estaba causando toda la controversia. Fue entonces cuando Lauer le dejó caer la bomba:

¡Kellyanne, eso no tiene sentido!

Kellyanne Conway es una vergüenza para sí misma y la administración Trump. Cosa que no es de extrañar, cuando todos sabemos lo embarazosa, incómoda y confusa que desde el principio ha sido esta presidencia, lo cual se muestra de manera muy relevante en las intervenciones televisas de la Conway. Al menos en eso son consistentes.

Alejandro García

Investigador del Instituto de Macrotendencias Políticas. Periodista. Blogger.