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George Takei Acaba de Resumir 8 Años de Hipocresía de Trump con Sólo 1 Tweet

George Takei acaba de deshacer 8 años de indignación e histeria falsa de Donald Trump y sus seguidores con un solo tweet. Perdonando la parte un poco grosera, es genial lo que ven en la imagen de abajo:

“La hipocresía estuvo jodiendo por 8 años acerca de que Obama se iba a jugar golf, y ahora se ha pasado el 31% de sus primeras 7 semanas como “presidente” en el campo de golf”.

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Esto no es un simple ataque para ridiculizar a Trump y sus secuaces por parte de uno de los protagonistas de la Guerra de las Galaxias, convertido ahora en gurú de Twitter. En febrero, apenas se cumplía un mes de lo que ya algunos llaman una presidencia al estilo de “drenar el pantano”, cuando el Washington Post mostró en detalle lo descaradamente hipócrita que es Trump al insistir en jugar al golf con tanta frecuencia, y sobre todo, a costa del dinero de los contribuyentes.

Twitter nos recuerda lo que no hace mucho dijera el propio Trump:

Como candidato, Trump dijo en cierto momento que no tomaría vacaciones y que ni siquiera saldría a menudo de la Casa Blanca.

Rara vez dejaría la Casa Blanca, porque hay mucho trabajo por hacer“, le dijo al periódico The Hill en junio de 2015. “Yo no sería un presidente que tomara muchas vacaciones. Yo no sería un presidente que se toma tiempo libre“.

Para cualquier persona que haya conocido a su Anaranjada Majestad antes de que entrara en la política, esta fascinación con los verdes pastos no debe tomar a nadie por sorpresa. En una entrevista con Golf Magazine en noviembre de 2008, coincidentemente sólo algunos días después de que Estados Unidos eligiera al presidente Barrack Obama, dijo lo siguiente:

Juego [golf] tanto como puedo, pero generalmente sólo los fines de semana. Además, como soy dueño de los campos, no me siento culpable jugando porque considero que funciona. Puedo decir, “Hay que arreglar ese árbol“, y entonces ya se considera trabajo. [Risas.]

Uno pensaría que los partidarios de Trump, que antes magnificaban su falsa indignación por los juegos de golf del ex Presidente Obama, se alinearían para expresar su decepción. Pero nos estaríamos equivocando: parece que permanecerán callados. Su silencio, sin embargo, es más ensordecedor de lo que jamás podrían darse cuenta.