Fué Por Lana y Salió Trasquilado. Ahora Dónde Meterá su Lengua

Durante la Cumbre del G-20 de esta pasada semana, el Presidente Trump llevó a Estados Unidos a un aislamiento internacional autoimpuesto al pelearse con el resto de los líderes mundiales reunidos, culpándolos por el déficit comercial de Estados Unidos y exigiendo enérgicamente que las políticas comerciales fueran “más justas” para nosotros.

Siendo un auto-descrito “fabuloso negociador“, uno pensaría que Trump podría darse cuenta de que esa no es la manera en que un hombre de negocios hace tratos, sino más bien lo que haría un chiquillo caprichoso y malcriado para hacer las cosas a su antojo.

En respuesta, el resto de los dirigentes reunidos le advirtieron que habría graves repercusiones si Trump adopta políticas proteccionistas que puedan interferir con el comercio mundial.

En esencia, Trump casi provoca una guerra comercial que podría causar estragos en nuestra economía.

A pesar de sus fanfarronadas de ser un gran negociador y un “cerrador de tratos“, parece que Donald Trump llegó al G-20 con la estúpida expectativa de intimidar a todos los demás, pero resultó inmediatamente bloqueado.

Trump está aprendiendo rápidamente de la manera más difícil que simplemente porque su título sea “Presidente” y su cartel diga “ESTADOS UNIDOS“, no puede dictar sus exclusivos intereses en la mesa de negociaciones.

Acostumbrado como estaba a resolver todo con grandes sumas de dinero y abogados para lograr sus propósitos, Donald Trump está terriblemente mal preparado para representar a los Estados Unidos en la escena internacional y está socavando nuestras relaciones internacionales a una velocidad asombrosa.

El mundo debe buscar liderazgo en otro lugar, mientras que Trump está en la Oficina Oval…, pero los estadounidenses deberíamos estar buscando otro Presidente si no queremos sufrir desastrosas consecuencias y daños que tomará muchos años reparar.

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Nota del Editor: la foto que acompaña este artículo es una muestra fehaciente del aislacionamismo en que Trump nos ha sumido… Los líderes del mundo conversan, comparten y debaten entre sí, mientras el anaranjado está sólo en su mesa, sumido en sus “geniales” reflexiones.