experimentado reportero

Experimentado Reportero Acaba de Revelar Escalofriante Encuentro con Funcionario de Trump

El día de ayer marcó un gran revés para todos los que apoyamos una Internet justa y abierta, luego del voto de 2-1 de la FCC para eliminar las reglas de neutralidad de la red instituidas bajo el presidente Obama.

La votación cayó estrictamente a lo largo de las líneas partidarias, con los republicanos enloquecidos por la desregulación votando a la derogación y los demócratas votando para mantener las reglas en su lugar. El movimiento podría marcar la primera batalla en una larga guerra del GOP contra la neutralidad de la red.

En términos simples, la neutralidad de la red es la idea de que los proveedores de servicios de Internet (ISP) no pueden dirigirse a sitios web específicos bloqueándolos o reduciendo la velocidad de descarga para influir en el tráfico en línea. Todos los sitios son tratados por igual.

La derogación republicana elimina las leyes que impiden a los ISP practicar la priorización pagada, un método para extorsionar sitios web y aplicaciones por dinero a cambio de un mejor tráfico. La protesta pública ha sido especialmente dura porque – fuera del Congreso – la defensa de la neutralidad de la red es bipartidista.

Si esto se pone en práctica, ya no verás más la Internet que tú quieres, sino la Internet de los que más paguen, la de los ricos y poderosos de siempre.

Fue en esta tormenta pública que el periodista John M. Donnelly del Congressional Quarterly & Roll Call protagonizó un incidente cuando visitó ayer la sede de FCC. Su visita rápidamente dio un giro para peor.

El periodista fue empujado contra la pared por dos guardias cuando trató de hacer preguntas al Comisionado de la FCC, Michael O’Rielly, de una forma amable y compuesta.

El Comisionado O’Rielly fue testigo de la interacción violenta, la ignoró y se alejó. Los guardias se burlaron de Donnelly, diciéndole que por qué había esperado hasta después de una conferencia de prensa para hacer sus preguntas. Luego, los guardias escoltaron a Donelly fuera del edificio. Uno de los guardias, Frederick Bucher, tiene una larga historia intimidando periodistas.

“Yo no pude haber sido menos amenazante o más cortés. No hay justificación para usar la fuerza en tal situación”, dijo Donnelly.

Donnelly se fué a Twitter para divulgar la ofensa:

“Los guardias me maniataron y me arrojaron fuera del edificio cuando trataba de hacer preguntas al Comisionado de la FCC”.

.

.

El incidente es completamente inaceptable en una democracia civilizada. La libertad de prensa es la base de nuestro discurso público. Los periodistas tienen el derecho y la obligación de exigir respuestas de nuestro gobierno sin temor a ser violentamente abordados o intimidados.

Por alarmantes que sean las acciones de estos guardias, no son completamente sorprendentes.

La actual presidencia ha dado paso a una atmósfera de fetichización autoritaria. El mismo Trump ha pedido en numerosas ocasiones maltratar y desalojar personas de sus mítines.

La normalización tóxica de tal comportamiento alcanzó un nuevo escaño el martes cuando los matones del presidente turco Recep Erdogan atacaron brutalmente a los manifestantes en Washington DC.

Si hombres empleados por el gobierno de los Estados Unidos pueden actuar violentamente contra los ciudadanos estadounidenses, ¿por qué no deberían las naciones extranjeras sentir que pueden hacer lo mismo?