DEMOSTRADO: El Futuro de Este País se Decide en Florida 2018 y 2020. ¡Presten Atención Liberales!

Todas las elecciones son importantes. Todas, incluso aquellas donde se ponen en juego puestos aparentemente insignificantes, van acumulando sinergias y constituyen la gran fuerza que construye o destruye los designios de un país por varias generaciones. Sin embargo, hay algunas elecciones que abren puertas, que cambian la correlación de fuerzas, que facilitan el resto de los pasos. Y ese es el caso que nos ocupa hoy.

Para nadie es un secreto la importancia de las llamadas elecciones de medio término a inicios de Noviembre de este año: si los Republicanos mantienen el control del Congreso, Trump tiene garantizados al menos otros dos años de destrucción sistemática de nuestra democracia y de afianzamiento del omni poder de los “elegidos del Olimpo“. Al mismo tiempo, se le hará mucho más fácil su reelección.

Si los Demócratas recuperan en control del Congreso no sólo pondrán un freno a los desmanes de Trump y su camarilla, sino que promoverán investigaciones que a ninguno de ellos convienen, comenzando por el presidente; e incluso pueden volver a enarbolar las banderas de la destitución y/o actuar de tal manera que las probabilidades de reelección del magnate anaranjado se reducirían casi a cero.

La batalla entre los dos partidos es quizás más encarnizada que nunca y se basa en tres puntos: mantener el control de lo que ya tienen en sus manos, arrebatarles a los otros todo lo que puedan y tratar de convencer a los indecisos, independientes y tambaleantes (sean estados, distritos o individuos) de que “nosotros y no ellos” somos la mejor opción.

Sin embargo, en medio de todo esto surge una gran pregunta:

¿Por qué Florida se ha convertido en la “joya de la corona”, en la perla más codiciada por ambos partidos y en el centro de quizás los más feroces enfrentamientos, con toneladas de ataques y dólares corriendo desde ambas partes?

Comencemos este breve (e incompleto análisis) destacando en varios puntos su significado crucial para ambos partidos:

  • Florida es el cuarto estado con mayor impacto electoral en el país (tras New York, California y Texas), pero es el que más se balancea, debido a la evolución constante de su demografía. Con la llegada de casi 200,000 puertorriqueños molestos por la forma en que la actual Administración abordó los estragos del huracán María, los cambios esenciales en la numerosa comunidad cubana donde cada vez son menos los que se agrupan en torno a la tradicional y ya muy gastada inmigración muy republicana a una con mente más abierta que propicia los cambios en la Isla; y debido muchos otros factores demográficos menores, Florida podría ser el Waterloo de los repú en el 2018, el 2020 y en lo adelante. (Aunque no hay que confiarse, pues parte de la base de Trump: jubilados blancos de estados profundamente republicanos también se han asentado en Florida).
  • Después de que Mitch McConnel le dijera al Washington Post que la batalla por el Senado se decide en Florida, los grupos de derecha ayudaron rápidamente a Rick Scott a invertir $50 millones para asegurar su victoria sobre Bill Nelson. Si Scott ganase ese asiento será muy difícil que los Demócratas puedan lograr el tan ansiado -y necesario- control.
  • Si en las elecciones para Gobernador el racista y adorador de Trump, Ron DeSantis, ganase le facilitaría las cosas a su héroe para la reelección. Si gana Gillum, como realmente esperamos -por los últimos resultados de las encuestas y los esfuerzos que se están haciendo-, Trump puede casi dar por seguro que habrá perdido la Florida para el 2020.
  • Florida es uno de los pocos estados que tiene una prohibición de por vida para que las personas que hayan cometido ciertos tipos de delitos no puedan votar. Por poner un ejemplo, el 20% de los hombres adultos afro-americanos no pueden votar, lo que representa una cantidad suficiente para decidir una elección. Si los demócratas ganan el estado y restablecen el derecho al voto de esas personas, a las aspiraciones de los republicanos en el estado les quedará sólo entonar bien alto el “bye, bye, baby“.
  • Si Florida deja de ser un estado “swing” (indeciso, tambaleante, oscilante) y se convierte en una plaza demócrata estable, eso podría cambiar el mapa electoral estadounidense no sólo en el 2020, sino en lo adelante. Los demócratas tendrían entonces más de 267 votos electorales incluso sin contar con Ohio, Arizona, Carolina del Norte, Iowa, Wisconsin y Pennsilvania, tomados de conjunto, lo que en extremo dificultaría que los repú pudiesen ganar elecciones con su actual coalisión, incluso si logran el favor de todo el centro oriente del país, con la excepción de Michigan.

Ahora bien, si entiendes ahora la importancia de Florida para nuestro futuro y el de nuestros hijos; para detener la corrupción trumpista y la masacre que están haciendo los republicanos con nuestras libertades democráticas, entonces es necesario que nos enfoquemos en tres ASPECTOS BÁSICOS:

Primero: Garantizar que todo hombre y mujer con aspiraciones democráticas que resida en la Florida y pueda votar, acuda a las urnas. Si no vives en la Florida, seguro tienes amigos y familiares con los que puedes hablar, comentarle estos elementos que abordamos arriba y garantizar su presencia en las urnas.

Segundo: Colaborar, participar, estar activo en las actividades que se organicen a favor de los candidatos demócratas, en las páginas de Facebook e Internet en general enfocadas en el tema. Expresar tu opinión, ser parte del debate, aislar a los trumpistas extremistas y convencer a los indecisos o a los que han sido manipulados, pero podrían regresar a nuestro bando; y

Tercero: Donar, Donar, Donar. Las elecciones en Estados Unidos las gana el que más dinero recaude. No basta con tener ideas buenas y grandes propósitos. Hay que invertir en costosas campañas. Así funciona (desgraciadamente) el sistema y no lo vamos a cambiar, por lo que si cada uno de nosotros aparta $50 dólares y dona $10 o incluso $5 (o $3) a la campaña de Andrew Gillum para Gobernador, a la de Bill Nelson para Congresista contra Rick Scott, a la de Debbie Murcarsel-Powell contra Carlos Curbelo, a la de Mary Barzee Flores contra Mario Díaz-Balart, a la de Beto O’Rourke contra Ted Cruz (que es Texas, no Florida, pero también muy importante) y a la de otros que podrán defender nuestros derechos, pues estaremos un paso más cerca de GANAR.

!PINTEMOS A LA FLORIDA -y al PAÍS- DE UN AZUL TAN INTENSO COMO NUNCA!