“Cua, Cua” Cantaba la Rana. Y Manafort Parece Quererla Imitar. Trump Solicita Doble Ración de Peptobismol

El juicio del ex gerente de campaña de Trump, Paul Manafort, fue suspendido abruptamente el viernes por la mañana, inspirando mucho alboroto y especulaciones sobre la posibilidad cada vez más probable de que el acorralado gerente quiera llegar a un acuerdo con los fiscales federales y le dé la espalda a su ex jefe.

Manafort está acusado de orquestar una “conspiración global” para lavar y evadir impuestos sobre los millones de dólares que recibió haciendo un sombrío trabajo de cabildeo para el ex líder títere ucraniano, Viktor Yanukovych. Se enfrenta a 305 años de prisión por 18 cargos de delitos financieros.

El Juez T.S. Ellis III estuvo presionando para que el juicio procediera lo más rápido posible, hasta hoy, cuando demoró el inicio del testimonio de los testigos hasta la tarde, para sostener dos conferencias sucesivas con los abogados de ambas partes y luego desapareció en la sala del jurado durante 45 minutos antes de llamar a un almuerzo temprano.

La demora poco característica hace que muchos se pregunten si se está negociando un acuerdo con el fiscal, informa The Hill, aunque no hay otra evidencia que indique que esto sea cierto.

El abogado de Manafort ya ha declarado que no aceptará ningún acuerdo de declaración de culpabilidad, pero eso podría cambiar ya que resulta dolorosamente obvio que Manafort es extremadamente culpable.

La semana pasada, el New York Times informó que el ex asistente de Manafort, Rick Gates, admitió haber cometido una serie de crímenes con Manafort “que incluyen fraude bancario, fraude fiscal, lavado de dinero, mentir a las autoridades federales, mentir en una declaración judicial y robar cientos de miles de dólares de las cuentas del Sr. Manafort al reclamar falsamente los gastos“.

La demora significa que el testimonio de los testigos es casi seguro que continuará en la próxima semana. El futuro de Manafort y la investigación Trump-Rusia todavía es muy turbio, pero todas las señales apuntan a una muy mala noticia para el Presidente y sus compinches.

Manafort sabe mucho. Y Trump sabe que sabe mucho. Y para seguir abusando del mismo verbo, agreguemos que lo que ninguno de los dos sabe, es lo mucho que sabe Mueller.