“Aterrador”, la Palabra Más Usada en la Era Trump, También Aplica al Hacking Electoral

El equipo de Seguridad Nacional del Wall Street Journal acaba de revelar el alcance de los esfuerzos para hackear la base de datos de inscripción de votantes de Carolina del Sur el año pasado, y su informe es un recordatorio de cuan profundamente lograron penetrar los sistemas electorales estadounidenses.

Citando un reporte post electoral de la Comisión Electoral del Estado de Carolina del Sur, The Journal dice que “hubo cerca de 150,000 intentos de penetrar en el sistema estatal de registro de votantes”. Esto sucedió en un estado que ni siquiera estuvo en el fuego de la contienda durante las elecciones.

El artículo señala que esto es indicativo de la escala de los intentos de hacking a nivel nacional y postula que los estados donde la competencia era más reñida, pueden haber enfrentado esfuerzos aún más arduos para socavar sus sistemas de votación.

Mientras que los funcionarios electorales en Carolina del Sur no ven ninguna evidencia de que los hackers realmente lograran penetrar su base de datos, la Junta Estatal de Elecciones en Illinois, un estado donde la competencia fue mucho más dura, reportó que los hackers estuvieron “golpeando” sus servidores “5 veces por segundo, 24 horas al día“, desde finales de junio hasta el 12 de agosto del 2016 y en realidad lograron acceder a alrededor de 90,000 registros de votantes.

Después de los ataques de Illinois, tanto el FBI como el Departamento de Seguridad Interna emitieron advertencias a los funcionarios electorales estatales y ofrecieron ayuda de ciberseguridad para proteger la infraestructura electoral. El DHS encontró 55 vulnerabilidades separadas en los sistemas de Carolina del Sur, incluyendo dos de ellas listadas como críticas, el nivel más severo, lo que podría resultar en “explotación remota de la base de datos“, según un experto en seguridad cibernética.

Uno de los hechos más aterradores que aparecen en el informe es el hecho de que después de que se descubrieron las vulnerabilidades, se tardaron 25 días (más de tres semanas) en eliminarlas.

Y aún más aterrador (que parece ser la palabra más usada en América en la era Trump) es que, a pesar de la evidencia concreta de que la infraestructura de las elecciones estadounidenses fue atacada y penetrada durante una de las contiendas más cruciales de la época moderna, la actual administración preferiría negar la realidad que admitir el problema, investigar los ataques, y tomar medidas para asegurarse de que esto nunca vuelva a suceder.