Así Actúa un Gran Presidente Ante Hechos Salvajes Como los de Ayer

Cuando los políticos hacen gestos o declaraciones públicas desde el corazón, puede ser difícil saber cuánto de ello es genuino y cuánto está diseñado para ganarse a las multitudes.

Es por eso que la llamada telefónica del presidente Barack Obama al senador Jeff Flake (R-AZ) ayer fue algo de tan profundo significado. El Senador Flake estaba en el campo de entrenamiento cuando un desquiciado pistolero abrió fuego contra una práctica de los republicanos para el juego de béisbol anual del Congreso e hirió a cinco personas.

Durante los últimos ocho años, Obama y Flake desarrollaron una relación cordial a pesar de encontrarse en lados opuestos en prácticamente todos los temas. Flake votó en contra de la Ley del Cuidado de Salud a Bajo Precio (Obamacare) cuando estuvo en la Cámara de Representantes, luchó para evitar un aumento en el salario mínimo y se opuso repetidamente a la acción para combatir el cambio climático.

Lo que es más, Flake personalmente bloqueó algunas de las medidas de seguridad de armas de sentido común que Obama defendió y fue recompensado por la Asociación Nacional del Rifle con $344,752 para su campaña del Senado en el 2012.

Estar en lados opuestos de las barricadas no impidió que Obama reconociera la humanidad de un hombre con el que había trabajado durante ocho años.

Obama no procuró la atención pública y no tenía nada que ganar al comunicarse con Flake, quien dijo que el ex presidente simplemente llamó para ofrecer sus “mejores deseos y oraciones”.

“Esto es particularmente duro para aquellos de nosotros que vivimos en Arizona”, agregó Flake, cuyo estado natal fue el sitio del tiroteo del 2011 a la entonces congresista Gabrielle Giffords (D-AZ).

La genuina humanidad del Presidente de los Estados Unidos debe ser mucho más que un recuerdo lejano. No debería ser un acto excepcional para un Comandante en Jefe expresar su sincera preocupación a un oponente político. Pero esta es la vida en la América de Donald Trump.

Los pequeños, pero poderosos gestos del Presidente Obama sirven como recordatorio de que lo hemos hecho mejor y volveremos a hacerlo cuando el propio Presidente Trump sea quien se convierta en un recuerdo lejano.