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Aquí Tienes Por Qué las Escuchas Telefónicas de Trump Prueban Que es Sospechoso de Traición

Hoy, el Presidente Trump arrojó una cubeta de basura sobre su propia persona, con una tempestad de tweets con la que intentaba desviar la atención de su administración y dotar de mayor credibilidad a la conspiración de la extrema derecha acerca de que está teniendo lugar una “cábala” secreta liderada por Obama, para filtrar información y organizar las protestas contra Trump.

Sin embargo, loss tweets de Trump lo que en esencia lograron, fue confirmar y desclasificar la existencia de una orden de FISA – la Oficina de Vigilancia a la Inteligencia Extranjera – para establecer un sistema de vigilancia electrónica sobre el equipo de campaña de Trump y sus comunicaciones secretas con agentes del gobierno ruso.

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Esto corrobora la que hasta ahora había sido solo “supuesta” existencia de dicha orden de FISA, que fuera publicado por primera vez por la ex parlamentaria británica Louise Mensch a través de HeatStreet y más tarde reportado por El Guardian.

Debido a que Trump se mostró tan asombrosamente codicioso como para establecer su cuartel general de campaña en la Torre Trump y así poder pagarse a sí mismo con fondos de su campaña, no pudo tomar en cuenta que la famosa orden había sido expresamente expedida para la Torre Trump.

Para poner en marcha una orden judicial de vigilancia de la FISA, debe existir causa probable de que el objetivo de la escucha telefónica sea un agente de una potencia extranjera, según lo señalado por el hiper-conservador National Review Online:

Un “agente de una potencia extranjera” se define por el Código 50 de EEUU, § 1801, como cualquier persona que hace lo siguiente:

A) participar deliberadamente en actividades clandestinas de recolección de inteligencia para o en nombre de una potencia extranjera, cuyas actividades implican o pueden implicar una violación de las leyes penales de los Estados Unidos;

B) de acuerdo con la dirección de un servicio de inteligencia o red de una potencia extranjera, a sabiendas se involucra en cualquier actividad de inteligencia clandestina para o en nombre de dicha potencia extranjera, cuyas actividades implican o están a punto de implicar una violación de los estatutos criminales de la Estados Unidos;

C) se involucre deliberadamente en sabotaje o terrorismo internacional, o actividades que estén en preparación para ello, por o en nombre de una potencia extranjera;

D) ingrese a los Estados Unidos con conocimiento de causa bajo una identidad falsa o fraudulenta por o en nombre de una potencia extranjera o, mientras esté en los Estados Unidos, a sabiendas asumiendo una identidad falsa o fraudulenta por o en nombre de una potencia extranjera;

E) a sabiendas, facilita o ayuda a cualquier persona en la realización de las actividades descritas en los subpárrafos (A), (B) o (C) o conspira conscientemente con cualquier persona para realizar actividades descritas en los subpárrafos (A), (B) o (C).

Ahora bien, hasta estos momentos, no está claro quiénes exactamente dentro del Equipo de campaña de Trump eran los objetivos directos de las presuntas escuchas telefónicas – probablemente Michael Flynn – pero si es cierto, es una clara evidencia de que alguien cercano a Trump estaba operando como un agente de la Federación Rusa.

Esto significa que ahora más que nunca debemos insistir en que se nombre un fiscal especial y averigue qué pruebas nuestros servicios de inteligencia pueden haber presentado a ese juez y, por supuesto, que se castigue a los involucrados.

Todas las actividades descritas anteriormente como requisitos para que un Juez autorice una escucha telefónica de la FISA suenan sin mucha duda a traición, pero no está claro si esto es realmente una “traición” en su definición legal, ya que el lenguaje es frustrantemente vago:

Quienquiera que deba lealtad a los Estados Unidos, imponga una guerra contra ellos o se adhiera a sus enemigos, dándoles ayuda y consuelo dentro de los Estados Unidos o en otros lugares, es culpable de traición y sufrirá la muerte o será encarcelado no menos de cinco años y multado bajo este título con no menos de $10,000; y no podrá ocupar ningún cargo dentro de los Estados Unidos.

Pero todo esto sólo confirma la necesidad cada vez más urgente de un Procurador Especial que conduzca la investigación sobre Trump, su equipo y su supuesta connivencia con los agentes rusos.

¿Qué tan lejos va esto? ¿Qué sabía Trump y cuándo lo supo? Si él sabía que los miembros de su equipo de campaña estaban operando como agentes extranjeros, entonces él mismo es culpable de ayudar y facilitar.

El pueblo estadounidense necesita saber quién fue considerado como “agente de una potencia extranjera” y qué evidencia convenció a los tribunales para conceder la escucha telefónica.