Acaban de Emitir una Queja de Ética Criminal Contra Trump por sus Ataques a los Atletas Negros

La Coalición Democrática ha presentado una demanda de ética criminal contra el presidente Trump por sus comentarios inflamatorios a una audiencia de Alabama y sus declaraciones oficiales en Twitter, buscando influenciar a los dueños de la NFL para que despidan a jugadores que protestan por el himno nacional antes de los partidos.

La ley federal certifica como delito el hecho de que el Presidente influya indebidamente en las decisiones de empleo de una entidad privada, como pedir que un reportero sea despedido por hablar, basado en razones políticas partidistas. De hecho, el Presidente está expresamente incluido en la Ley de Ética que el Congreso estableció para evitar que los Presidentes utilicen su púlpito de una manera fascista, para inmiscuirse en los esfuerzos de las empresas privadas.

La Primera Enmienda de nuestra Constitución protege el derecho a la libertad de expresión y ningún funcionario público, ni siquiera el Presidente, está autorizado a decirle a un ciudadano estadounidense lo que puede o no decir. La Coalición Democrática dio a conocer esta declaración (que se adjunta al tweet de abajo) junto con la queja:

“Sea que estés o no dispuesto a arrodillarte como señal de protesta pacífica, todos debemos unirnos para defender el derecho de cada Estadounidense -incluyendo a los jugadores de la NFL- a la libertad de expresión” – declaró Jon Copper, Presidente de la Coalisión Democrática. “Donald Trump cruzó la línea cuando hizo el llamado a que despidieran a cualquier jugador de la NFL que se arrodille durante el himno nacional. Ningún presidente está excento de cumplir la ley, y ya va siendo hora de que el actual inquilino de la Casa Blanca se de cuenta de ello”.

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La queja de ética penal contra Trump es punible con multas y hasta 15 años de prisión, si el presidente es en última instancia acusado, juzgado y condenado por el crimen.

La parte pertinente de la ley federal 18 USC 227 (a) 2, es muy clara, desde el Presidente hasta el más humilde de los empleados públicos, y dice:

“Quienquiera que sea la persona que use la cobertura del gobierno, con la intención de influir, únicamente en base a la afiliación política partidista, una decisión de empleo o práctica laboral de cualquier entidad privada influye, u ofrece o amenaza con influir, el acto oficial de otro, será multado con este título o encarcelado por no más de 15 años, o ambos, y puede ser descalificado de poseer cualquier cargo de honor, confianza o beneficio en los Estados Unidos.

En esta sección, el término “persona cubierta por el Gobierno” incluye el Presidente, Vicepresidente, un empleado del Servicio Postal de los Estados Unidos…”.

Los comentarios del presidente Trump también levantan sospechas acerca de si ha intentado abusar de los poderes de su oficina para tomar represalias contra la NFL, por sus problemas anteriores con esta entidad.

Trump hizo una famosa demanda contra la NFL bajo las leyes antimonopolio en los años ochenta, siendo él parte de la competidora USFL, y el jurado incluso falló a favor de su entonces difunta liga.

Trump ganó una vergonzosa victoria pírrica en el tribunal cuando el jurado falló a su favor, pero sólo le concedió una sanción de $3 dólares después de que el jurado señaló que sus socios describieron el problema de la liga como “hemos conocido al enemigo y ese somos nosotros“.

La USFL-con la que él pretendió hacer la competencia a la NFL– quebró rápidamente, como la mayoría de los negocios de Trump.

El presidente Trump estuvo el viernes pasado en Alabama atacando a atletas afroamericanos, y luego lo siguió haciendo en un gran número de declaraciones oficiales en Twitter, instando a las ligas deportivas a despedir a múltiples reconocidos y consagrados deportistas.

Sin embargo, defendió a los nazis en Charlottesville varias veces, quienes participaron en los acontecimientos que condujeron al asesinato sangriento de Heather Hayer en las calles, en plena luz del día.

Pero esta última queja de la Coalición Democrática señala que las acciones del Presidente Trump no son sólo actos de una marcada y abierta supremacía blanca. Las declaraciones racistas de Trump están siendo hechas por razones políticas partidistas y por lo tanto son ilegales.

En Estados Unidos, nadie está por encima de la ley, especialmente las leyes explícitamente escritas por el Congreso para mantener las manos rechonchas del Presidente alejadas de entrometerse en las decisiones empresariales privadas.