El Abogado de Trump Acaba de Aprender Por Qué el Fiscal Especial Mueller Está a Punto de Interrogarlo

Cuando en septiembre se filtraron las noticias de que el Fiscal Especial Robert Mueller había invitado a una lista completamente nueva de asociados de Trump para testificar en su investigación en curso sobre una posible colusión entre la campaña de Trump y Rusia, dos nombres en particular sobresalieron.

Una de ellos fue Hope Hicks, asistente personal de Trump desde hace mucho tiempo y actual Directora de Comunicaciones. El otro fue Don McGahn, el actual abogado de la Casa Blanca que se desempeñó como abogado principal de Trump durante la acalorada campaña del 2016.

Los observadores no se sorprendieron de que Mueller estuviera interesado en hablar con Hope Hicks. En su capacidad de manejar las comunicaciones personales de Trump a través de la campaña y su primer año en el cargo, ha sido testigo de los momentos más íntimos del presidente en el cargo, y pudo confirmar numerosos detalles para la investigación del Fiscal Especial.

La inclusión de MgGahn, sin embargo, despertó sospechas en el panorama político. Los expertos han llegado a la conclusión de que esta medida muy poco ortodoxa, llamar como testigo al abogado de la persona en el centro de la investigación, no para hablar en nombre de esa persona, solo puede significar una cosa: Mueller sospecha que Trump pudo haber obstruido la justicia cuando despidió al FBI Director James Comey.

El motivo para despedir a Comey es crítico aquí“, dijo Nick Akerman, asistente del fiscal especial durante la investigación de Watergate, a Newsweek el martes. “Si no le gustaba Comey porque Comey no se inclinaba ante él, eso no es suficiente para demostrar la obstrucción de la justicia. Tiene que haber una conexión entre el despido y la detención de la investigación, y McGahn tendrá mucha información al respecto“.

El New York Times informó en septiembre que Mueller había obtenido una carta de Trump con la intención de enviar a Comey explicaciones acerca de por qué lo despidió. La carta, compuesta con la ayuda del asesor veterano Steven Miller, contenía un tono enojado e incluía objeciones a la forma en que Comey había manejado la investigación de Rusia, según el Times, citando a funcionarios del gobierno familiarizados con sus contenidos.

McGahn argumentó en contra de enviar la carta, un argumento que finalmente ganó, insistiendo en cambio en que la tarea de elaborar la justificación para despedir a Comey debería recaer en el Fiscal Auxiliar Rod Rosenstein. Rosenstein obtuvo una copia del borrador original no enviado y usó partes de él en su propia carta, que finalmente sirvió como la correspondencia oficial de la Casa Blanca para la terminación de Comey.

El argumento central para el despido de Comey en la carta de Rosenstein, sin embargo, no mencionaba a Rusia. En cambio, citó detalladamente el supuesto mal manejo de Comey de la investigación sobre los correos electrónicos y el servidor de Hillary Clinton como la razón por la que recomendó que Comey fuera suspendido.

En una maniobra cuidadosamente coreografiada, Rosenstein envió su carta a su jefe, el Fiscal General Jeff Sessions, quien adjuntó una nota endosando su recomendación y se la envió al presidente Trump. Un día después, Trump adjuntó una nueva carta breve dirigida a Comey, en la que le decía que había “aceptado sus recomendaciones [de Rosenstein y de Sessions] y que por este motivo usted está despedido y destituido, con efecto inmediato“.

Pero eso no fue todo. El presidente, tal vez insatisfecho porque Rosenstein no incluyó nada de lo que él y Miller habían compuesto en su borrador agregó: “Si bien agradezco enormemente que me haya informado, en tres ocasiones distintas, que no estoy siendo investigado, de todos modos estoy de acuerdo con el dictamen del Departamento de Justicia de que no puede dirigir efectivamente la oficina“.

La inclusión de esa última parte fue la primera pista de que los supuestos errores de Comey en su investigación sobre Hillary Clinton esbozados por Rosenstein no eran toda la historia.

La segunda pista vino días después de la propia boca de Trump cuando le dijo a Lester Holt de la NBC: “Y de hecho cuando decidí hacerlo, me dije a mí mismo, y te digo ahora ‘ya sabes, esta cuestión de Rusia con Trump y Rusia es una historia fabricada, es una excusa de los demócratas por haber perdido una elección que deberían haber ganado‘”.

¿Esta secuencia de eventos constituye una obstrucción a la justicia, una ofensa imputable? El interés de Mueller en Don McGahn indica que muy bien podría serlo.